Dos visiones muy diferentes sobre el futuro de la prensa
El Inma World Congress (Inma, International Newsmedia Marketing Association), ha dejado un buen puñado de ideas y reflexiones sobre el tortuoso presente y turbio futuro de la prensa.
Me quedo con dos. Por un lado, la de Juan Señor, partner de Innovation, consultora que asesora a algunos de los principales periódicos europeos en cómo reinventarse para sobrevivir, y Jeff Jarvis, entre otras muchas cosas, profesor de periodismo interactivo en la City University de Nueva York y columnista de The Guardian.
Sus principales conclusiones reflejan el cruce de caminos en el que se encuentra la industria: nadie sabe cómo salir adelante y nadie se atreve a ser el primero en intentarlo.
Juan Señor: “Newspapers are never going to die. They will survive in print platform“.
Jeff Jarvis: “What are the new business models? I don´t know… but let´s be honest, newspapers will die, at least in the US this year“.
Ingenieros arrepentidos
Sabía que era un tema encendido, con visiones extremas, delicado. Un problema al que no se puede dar la espalda. Del que se debe hablar. Porque sólo cuando se debate, surgen ideas y reacciones.
El reportaje “Ingenieros arrepentidos“, con pieza de apoyo, fue ayer el más visitado, votado y enviado del día en elpais.com. El más “meneado“, con referencias en decenas de blogs y mensajes en Twitter. He leído todos y cada uno de los comentarios y reflexionado sobre ellos.
Tal vez haya sido el artículo para el que hablé con más fuentes. De todas las edades, puntos de vista, responsabilidades y aspiraciones. Muchos no aparecen en el texto final, pero sus opiniones están condesandas de alguna u otra forma en cada palabra final publicada.
¿El punto de partida? Algo falla en la ingeniería informática y de telecomunicaciones (de grado medio y superior), cuando el número de graduados cae el 13% desde el 2002, cuando se licencian la misma cantidad de ingenieros en estas ramas que hace siete años pero la demanda laboral se triplica.
Algo falla cuando la insatisfacción laboral de muchos de ellos les lleva a quemarse a los pocos años de empezar su primer trabajo. Cuando el problema número uno de las compañías tecnológicas (servicios, desarrollo, hardware…) no es la crisis sino la enorme dificultad de contratar personal cualificado.
¿Qué falla? Complejo. El artículo apunta dos causas principales: el sistema educativo y la estrategia de gestión de personal de las empresas. Implícitamente hay un tercer factor, las personas. Y creo que el orden de influencia es precisamente este:
1) Sistema educativo: desconectado del mercado laboral. Ocurre en todas las materias, pero el sector tecnológico avanza muy rápidamente y la universidad se queda a años luz. Es, además, extremadamente teórico.
Y mal estructurado: exige a un chico/a de 16 años, cuando cursa bachiller, escoger las asignaturas optativas que le permitirán acceder más tarde a una ingeniería. Tener las cosas claras a los 16, salvo excepciones, es una utopía.
2) Empresas: la informática, tanto en las grandes y medianas consultoras y tecnológicas, como en cliente final, está infravalorada. Es una profesión incomprendida. Un alto porcentaje de ingenieros (informáticos y telecos) y FPs se sienten mal pagados y sin una guía clara en su desarrollo de carrera profesional.
La ausencia de mentalidad innovadora, y de presupuesto, empuja a las consultoras a centrarse en tareas commodity y repetitivas, y no en áreas de valor añadido, con mayor necesidad de empleados cualificados. Querer hacer de España un país nearshore a costa de imponer salarios bajos, es un flaco favor a la competitividad de la industria a largo plazo. Y si no que se lo pregunten a Infosys, Wipro o TCS.
3) Personas: ni el sistema educativo ni las empresas van a darnos nada hecho. Ni deben. El esfuerzo personal, la ambición, la claridad de ideas y el criterio nos pueden llevar allá donde queramos. Si algo he encontrado en mis conversaciones con informáticos y telecos para este artículo, es falta de claridad de ideas.
La mayoría, como ocurre en muchas otras carreras, no sabía qué materias estudiaría en la universidad. Al salir, pocos tienen idea de qué ofrecen las empresas y el tipo de trabajo disponible. Muchos piensan: “me gustan los ordenadores y los videojuegos, informática es lo mío” (literal de varias conversaciones). Normal que se arrepientan.
Dicho todo esto, quedan en el tintero cientos de matices. Cada uno daría para un blog en sí mismo. ¿Es la insatisfacción laboral de los ingenieros informáticos y telecos específica al sector, o transversal a muchos otros segmentos de actividad? ¿Es la situación en otros países europeos, o EE.UU. mejor o peor a la de España? ¿Acaso no tenemos el sector TIC, en volumen y condiciones laborales, que le corresponde a la madurez y desarrollo de la economía española?…
El número de preguntas podría ser infinito. Aunque algo está muy claro: no todos los informáticos, médicos, abogados, periodistas… pueden sentirse contentos y realizados en su trabajo. La cuestión es qué hacer (tanto a nivel individual como colectivo) para que al menos unos pocos más alcancen sus metas. Si es sólo el 1% adicional, ya habrá merecido la pena.
Intel, ahora a por Microsoft
Después de que la Comisión Europea impusiera a Intel la multa más abultada de la historia, 1.060 millones de euros, al fabricante de chips no le queda otra que diversificarse y buscar nuevos mercados.
Y los netbooks y los smartphones son su gran apuesta, donde espera introducir gradualmente su chip Atom. Para ello, el software tiene que ir de la mano, y qué mejor que construir tu propio sistema operativo basado en Linux.
Eso es exactamente lo que ha hecho Intel con Moblin, del cual presentó ayer su segunda versión.
El terreno de los SOs en netbooks será uno de los más movidos en los dos próximos años. Además de Intel, al menos otros tres proyectos competirán con Microsoft por hacerse con el control de los miniportátiles. De uno de ellos, Jolicloud, liderado por Tariq Krim, el fundador de Netvibes, ya hemos hablado aquí.
El fabricante MSI trabajan en Winki y GoodOS en Cloud. De todos ellos, creo que la batalla se librará entre Intel y Microsoft, con serias posibilidades para Jolicloud de dar la sorpresa.
XP domina el 96% de las ventas de netbooks. Si la versión ligera de Windows 7 recibe una buena acogida, será difícil destronarlo.
Lo interesante de todo esto será ver como Moblin y Android evolucionan en dos plataformas cada vez más convergentes: el smartphone y el netbook. Si hasta ahora Intel había llamado a las puertas de Microsoft, y viceversa, ahora tal vez Google sea la novia.
Quien sabe si en 10 años la Comisión Europea multará de nuevo a Intel por abuso de posición dominante en el mercado de “netphones”.
¿Se acabaron los días dorados de la publicidad online?
Si lo que ocurre al otro lado del charco es un termómetro adelantado de lo que puede pasar en Europa, las cosas van a peor.
Según el siguiente gráfico, es la primera vez desde la burbuja de las puntocom que decrece la publicidad online en EE.UU.
Hace exactamente un año, el ratio de crecimiento superaba el 20%. Ahora la caída es del 5%. Comparado con los desplomes de entre el 20% y el 35% que viven otros soportes, esto es música para los oídos.
Aun así, los datos son preocupantes. El tan esperado efecto sustitución entre publicidad tradicional y online en realidad no es tan fuerte como se esperaba, al menos en EE.UU. De hecho, apenas se está produciendo. Contrariamente a lo que se pensaba, la crisis se está llevando también por delante los soportes digitales.
Y como suele ser normal en época de dificultades, los grandes se hacen más grandes (aunque a un ritmo menor) y los pequeños sufren más. Según los últimos datos de comScore sobre el mercado de búsquedas en EE.UU., Google sigue aumentando su cuota de mercado: del 63,7% al 64,2%. Yahoo va por detrás con el 20,4% del pastel y Microsoft con el 8,2%.
La duda ahora es saber qué pasará después de la tormenta. ¿Volverá la publicidad online, tal vez a comienzos del 2010, a los niveles del 15% o 20% de crecimiento? ¿Se quedarán los soportes tradicionales en los números rojos o lograrán sacar la cabeza? De cómo se acaben compensabdo las cifras dependerá la supervivencia de unas cuantas compañías…
Según PWC, Rupert Murdoch no está tan loco
Es una de las conclusiones que se pueden extraer del estudio de PwC, recién salido del horno, “Moving into multiple business models - Outlook for Newspaper publishing in the Digital Age”.
Podéis acceder al PDF completo aquí.
Los datos son poco granulares, pero interesantes (entrevistados 4.900 personas en 7 países). El gráfico más curioso es el que analiza la disponibilidad a pagar por noticias en diferentes soportes, entendiendo disponibilidad a pagar como precio máximo aceptado.
Los consumidores estarían dispuestos a pagar por noticias online un máximo del 62% de lo que pagarían en papel. Es decir, si pagan 1,2€ por un periódico, pagarían, como máximo, 0,7€ por exactamente el mismo contenido online. Por “noticias” se entiende tanto reportajes de fondo, de análisis, como “breaking news”.
Por edades, curiosamente los más jóvenes, por debajo de 30 años, pagarían hasta el 72% del precio en papel, es decir, 0,9€ siguiendo el mismo ejemplo, mientras que los mayores de 50 años sólo estarían dispuestos a dar un máximo de 0,5€.
Por supuesto, esto sólo se cumpliría si todos los medios, offline y online, fueran de pago. El hecho de que en Internet haya infinidad de fuentes gratis con calidad *percibida* (en algunos casos real) similar a las de pago, hace que la elección de los consumidores sea clara. “¿Pagar 0,7€ por un medio digital de calidad Vs. gratis por algo que se le parece? Gratis, por favor”.
Sería la respuesta abrumadora. Aunque no todos decidirían igual. En teoría, habría un porcentaje que optaría por el producto de calidad de pago, pero probablemende demasiado pequeño a efectos de rentabilidad.
¿Conclusiones? 1) La única forma de diferenciarse online es crear contenidos de MUCHA calidad, únicos y originales, altamente segmentados por tipos de audiencia. 2) Si esta premisa se cumple, y con los datos de PwC en la mano, la gente estaría dispuesta a pagar por ellos (en modo subscripción, micro-pago…).
Tal vez Rupert Murdoch no esté tan loco como todos creemos.
Chrome se anuncia en TV para superar el 1,4% de usuarios
Chrome, el navegador que Google lanzó el pasado Septiembre, parece estar surcando aguas revueltas.
Según la medidora Net Applications, sólo ha conseguido llegar al 1,4% del total de usuarios de Internet. IE lidera con el 66% del mercado, seguido de Firefox con el 22%. Safari es tercero con el 8%.
Lo curioso es que ahora, para intentar convencer a la masa de pasarse a Chrome, Google anunciará sus virtudes en las cadenas de televisión americanas. Nada como un buen trago de publicidad tradicional para salir de apuros. Veremos si funciona.
El anuncio oficial que ya se está emitiendo en EE.UU. lo podéis ver en el blog oficial de Google. Aquí os dejo otro muy original, de la serie Chrome Shorts (me suena a parodia de los malabaristas en pijama de Vista). Otros tampoco tienen desperdicio.
“State of play”, o el periodismo que ya nunca leeremos
Si no has visto “State of play” (en España, “La sombra del poder”), estás tardando. Si, además, eres periodista, y de los que sufre con miedo y perplejidad el agónico derrumbe de la prensa, sí, del papel, de la tinta que ensucia las manos, entonces sal corriendo y compra una entrada para la próxima sesión.
El envoltorio engaña. Russell Crowe, Ben Affleck… nombres sospechosos.
Uno se teme lo peor cuando ve al ex-gladiador con pose de reportero mujeriego y bebedor sobrado de ego: idealista y romántico, sin muchos dólares en el bolsillo y al volante de un Saab destartalado con asientos de terciopelo. Una especie de perdedor irreductible que sin embargo posee las mejores fuentes de Washington y la sutileza ganadora de los viejos zorros. Clichés. Sí, algo de eso, o tal vez bastante, habita en la película. Es Hollywood.
Pero, superados los ganchos comerciales, State of play es una perfecta y dolorosa descripción del periodismo que ya nunca leeremos. El de investigación, el de los reporteros y el equipo de documentación que dedican semanas y meses a hurgar en la cloaca política y empresarial hasta destapar las sucias mentiras.
Es también una continua representación de la “lucha” entre el viejo periodismo, el que languidece de muerte, y el nuevo, el de Internet, los blogs, la rapidez y la noticia por encima de todo.
A Call McAffrey (Russell Crowe) le toca trabajar con la novata, Della Frye (Rachel McAdams), reportera en la sección online del “Washington Globe” y autora del blog de política, “una joven, inteligente, ambiciosa, barata y capaz de escribir 10 piezas al día”. Así la define la directora del diario (Hellen Mirren).
Crowe es de la vieja escuela: caro, conflictivo y envía un par de reportajes al mes. Su mesa se hunde entre recortes de periódicos y cientos de antiguos diarios. Rachel trabaja en la sección online, una pecera aislada de la redacción con cuatro “geeks” pegados a enorme pantallas. Nada de integración redaccional.
El primer tercio de la película caricaturiza la sorda batalla entre el viejo reportero y la ambiciosa periodista digital. Las frases que se lanzan entre ellos son impagables. Cal a Della: “Hummmm, no sabría darte mi opinión sobre el congresista Stephen Collins… tendré que leerme algunos blogs para formarme una”. O “la próxima vez, antes de vomitar tu post en la Red, llámame para conocer los datos y los hechos”.
Della a Call, cuando finalmente congenian y consiguen la gran exclusiva: “Creo que la noticia es lo suficientemente importante como para que la gente se ensucie las manos de tinta, no crees?”
Es una parodia. Pero es efectiva. En cientos de periódicos de todo el mundo se está produciendo este mismo choque de culturas entre el bolígrafo y las nuevas narrativas. Y la prensa se va al garete precisamente por no haberlo visto venir, o, mejor dicho, por no haber reaccionado a tiempo.
La conclusión que flota en el aire cuando suben los títulos de crédito, a la vez que se ve la planta de impresión escupiendo el periódico del día siguiente, con una sensación de tecnología anquilosada de la primera revolución industrial, es que se acabó.
Ya no hay dinero para pagar el periodismo de investigación. Ya no hay pasta para costear los millones de árboles talados, los rollos, las furgonetas, la distribución… la tinta que ensucia las manos.
En el título y durante el post he escrito eso del periodismo que “ya nunca leeremos”. Una pequeña provocación.
Por supuesto, el soporte no tiene nada que ver en todo esto. Los contenidos de calidad se podrán leer en Internet, en papel o en el aire. Es una cuestión, como siempre, de rentabilidad.
Simplemente “tardaremos en volver a leerlo”. De aquí a que Internet sea lo suficientemente rentable para costear el buen periodismo, ese que destapa corrupciones políticas, que investiga, educa y emociona, que entrona a artistas desconocidos o fuerza a empresas faltas de ética a echar el cierre, de aquí a que eso ocurra exclusivamente en la Red, pasará mucho tiempo.
Esperemos que poco. Por la ilusión de todos los que nos dejamos la piel, y la esperanza, en esto.
Foto 1: Imdb; Foto 2: Marta Herencia
Kindle DX: Pantalla grande, precio enorme
¿Es éste el “periódico” del futuro? Amazon acaba de presentar su Kindle versión XXL: pantalla de 9.7 pulgadas, interfaz giratorio (como en el iPhone), capacidad para almacenar 275.000 libros y soporte de PDFs.
Su precio de venta suena como un buen puñetazo: $489. En un mercado donde el solape de los eReaders con los smartphones y los netbooks es cada vez mayor, convertir el Kindle DX en un gadget de masas a ese precio se me antoja más que complejo.
Sobre cómo el Kindle puede ayudar a la prensa a salir del bache, pocos detalles, me temo.
The New York Times, The Boston Globe (que hoy precisamente se ha librado del cierre) y The Washington Post ofrecerán a partir de este verano el Kindle DX subvencionado a cambio de una suscripción a los periódicos de más de un año
El consejero delegado de The New York Times, Arthur Sulzberger Jr. dijo, literalmente. “We’ve known for more than a decade that one day an e-reader product would offer the same satisfying experience as reading a printed newspaper”.
Calificó la alianza con Amazon de un experimento para probar nuevas estrategias de distribución digital.
¿Funcionará? Quizás se convierta en un minúsculo parche en el agujero financiero que empiezan a arrastrar las grandes cabeceras de todo el mundo. Pero, en tres meses, el tiempo que tardará en aterrizar el aparatito en EE.UU., probablemente ya hayan muerto unos cuantos periódicos más al otro lado del charco. Tal es la urgencia.
Mientras, en Europa, en España, la pregunta es cuánto tardará la primera cabecera de pago (grande o mediana) en derrumbarse. Aquí a los Kindles se les llama EREs y a los eReaders recortes de sueldos, de colaboradores, de tarifas…
Eso sí, una estadística impresionante que dejó escapar Bezos. Despues de 18 meses de su lanzamiento, el Kindle ya supone el 35% de las ventas de los libros que están disponibles tanto en papel como en digital. El dato rafica el poder del lector electrónico para revolucionar la industria editorial y académica (libros de texto en escuelas y universidades)… pero, ¿también la prensa?.
¿Amazon al rescate de la prensa?
Ha sido la noticia del día. La leí esta mañana en el New York Times online, lo posteé en Twitter, y ahora recojo un par de impresiones después de haber leído otras tantas.
Este miercoles día 6, Jeff Bezos saldrá otra vez a escena para anunciar un nuevo Kindle. Amazon no ha confirmado qué presentará, pero el NYT avanza que será un Kindle de pantalla más grande, especialmente pensado para leer revistas y periódicos.
Un terminal, dice el NYT, que podría salvar a la prensa al dar con una nueva plataforma de difusión (y cobro) de contenidos.
Algunos lo apuntan muy bien. No es la plataforma, es el modelo de negocio el que hay que reinventar. Aunque, si pensamos primero en la plataforma, se me ocurren unos cuantos obstáculos por los que la esperanza del NYT es una falsa alegría:
- Portabilidad: el bolsillo lo tenemos lleno de gadgets. MP3, móvil, smartphone… Un eReader del tamaño de una hoja DIN A4 simplemente no es portable. Quizás haya hueco para utilizar uno en casa mientras leemos un domingo en el sofá. Pero ¿realmente tendrá el poder de sustituir o complementar al portátil del hogar? Lo dudo.
- Precio: el NYT hace referencia al Plastic Logic, pero, tal y como la empresa lo posicionó el día de su lanzamiento, este dispositivo está pensado para usuarios de negocio, no de consumidor final. Lo que probablemente lo sitúe por encima de los $500. ¿A qué precio saldrá el nuevo Kindle? Desde luego, no menos de la última versión, $359.
- Funcionalidades: tal vez veremos un Kindle en color (espero), que ofrezca una sensación más cercana a la de leer la prensa directamente en la Red, aunque sin WiFi ni navegador abierto. Es decir, un Kindle capado, pero más grande. No es suficiente para compensar el obstáculo del precio y la portabilidad.
Y, en cuanto al modelo de negocio, no funcionará trasladar el pago por un periódico en papel al pago por acceder al contenido via Kindle. La gratuidad del acceso en la Red via smartphone o portátil es demasiado tentadora.
Creo que el futuro modelo pasa por establecer un nutrido ecosistema de canales de ingresos, que gire en torno a la Red como hoguera central, y se ramifique a redes sociales, compartición de contenidos, acceso vía móvil, Kindle, publicidad, micropagos y muchos más.
El “Big-Screen Kindle”, si llega, no amasará ni el 1% de los ingresos de una gran cabecera en los próximos tres años. Tal y como está la situación, que surja un canal adicional y genere el 0,01% de ingresos adicionales es de por sí una buena noticia. Pero no da para salvar a la prensa. Por desgracia. A ver qué opina Bezos.
Foto: gotkindle
Twitter mockery
Me encantan estos vídeos de sátira ácida a los emprendedores de Silicon Valley, al vaporware, a esa cultura de lo “cool”, del “elevator pitch” y de las palabras mágicas embutidas a la fuerza en un discurso de puro marketing.
El vídeo tiene ya unas semanas y probablemente haya rodado lo suyo, pero merece la pena. Yo lo descubrí ayer en este post del WSJ, “Has Twitter made us all poets?“. Enjoy:
