“State of play”, o el periodismo que ya nunca leeremos

Si no has visto “State of play” (en España, “La sombra del poder”), estás tardando. Si, además, eres periodista, y de los que sufre con miedo y perplejidad el agónico derrumbe de la prensa, sí, del papel, de la tinta que ensucia las manos, entonces sal corriendo y compra una entrada para la próxima sesión.

El envoltorio engaña. Russell Crowe, Ben Affleck… nombres sospechosos.

Uno se teme lo peor cuando ve al ex-gladiador con pose de reportero mujeriego y bebedor sobrado de ego: idealista y romántico, sin muchos dólares en el bolsillo y al volante de un Saab destartalado con asientos de terciopelo. Una especie de perdedor irreductible que sin embargo posee las mejores fuentes de Washington y la sutileza ganadora de los viejos zorros. Clichés. Sí, algo de eso, o tal vez bastante, habita en la película. Es Hollywood.

Pero, superados los ganchos comerciales, State of play es una perfecta y dolorosa descripción del periodismo que ya nunca leeremos. El de investigación, el de los reporteros y el equipo de documentación que dedican semanas y meses a hurgar en la cloaca política y empresarial hasta destapar las sucias mentiras.

Es también una continua representación de la “lucha” entre el viejo periodismo, el que languidece de muerte, y el nuevo, el de Internet, los blogs, la rapidez y la noticia por encima de todo.

A Call McAffrey (Russell Crowe) le toca trabajar con la novata, Della Frye (Rachel McAdams), reportera en la sección online del “Washington Globe” y autora del blog de política, “una joven, inteligente, ambiciosa, barata y capaz de escribir 10 piezas al día”. Así la define la directora del diario (Hellen Mirren).

Crowe es de la vieja escuela: caro, conflictivo y envía un par de reportajes al mes. Su mesa se hunde entre recortes de periódicos y cientos de antiguos diarios. Rachel trabaja en la sección online, una pecera aislada de la redacción con cuatro “geeks” pegados a enorme pantallas. Nada de integración redaccional.

El primer tercio de la película caricaturiza la sorda batalla entre el viejo reportero y la ambiciosa periodista digital. Las frases que se lanzan entre ellos son impagables. Cal a Della: “Hummmm, no sabría darte mi opinión sobre el congresista Stephen Collins… tendré que leerme algunos blogs para formarme una”. O “la próxima vez, antes de vomitar tu post en la Red, llámame para conocer los datos y los hechos”.

Della a Call, cuando finalmente congenian y consiguen la gran exclusiva: “Creo que la noticia es lo suficientemente importante como para que la gente se ensucie las manos de tinta, no crees?”

Es una parodia. Pero es efectiva. En cientos de periódicos de todo el mundo se está produciendo este mismo choque de culturas entre el bolígrafo y las nuevas narrativas. Y la prensa se va al garete precisamente por no haberlo visto venir, o, mejor dicho, por no haber reaccionado a tiempo.

La conclusión que flota en el aire cuando suben los títulos de crédito, a la vez que se ve la planta de impresión escupiendo el periódico del día siguiente, con una sensación de tecnología anquilosada de la primera revolución industrial, es que se acabó.

Ya no hay dinero para pagar el periodismo de investigación. Ya no hay pasta para costear los millones de árboles talados, los rollos, las furgonetas, la distribución… la tinta que ensucia las manos.

En el título y durante el post he escrito eso del periodismo que “ya nunca leeremos”. Una pequeña provocación.

Por supuesto, el soporte no tiene nada que ver en todo esto. Los contenidos de calidad se podrán leer en Internet, en papel o en el aire. Es una cuestión, como siempre, de rentabilidad.

Simplemente “tardaremos en volver a leerlo”. De aquí a que Internet sea lo suficientemente rentable para costear el buen periodismo, ese que destapa corrupciones políticas, que investiga, educa y emociona, que entrona a artistas desconocidos o fuerza a empresas faltas de ética a echar el cierre, de aquí a que eso ocurra exclusivamente en la Red, pasará mucho tiempo.

Esperemos que poco. Por la ilusión de todos los que nos dejamos la piel, y la esperanza, en esto.

Foto 1: Imdb; Foto 2: Marta Herencia

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Comments

3 Responses to ““State of play”, o el periodismo que ya nunca leeremos”

  1. David Blanco on Mayo 13th, 2009 13:27

    Al final caiste… :). Me alegro de que te haya parecido interesante.

  2. Manuel Ángel-Méndez on Mayo 14th, 2009 8:08

    Tal y como me lo habías contado, la batalla del blog y el papel, imposible no caer! ;)

  3. No me hablen de redacciones digitales at tomoyo.com.ar on Noviembre 8th, 2009 8:46

    [...] blogs se hicieron eco de la situación que se viene hablando hace rato sobre periodismo: Internet, [...]

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