¿Les falta ambición a los emprendedores españoles?

“Meter el trasero en un avión y no regresar a casa hasta venir con varios contratos bajo el brazo”.

Es lo que aconseja, literalmente, Kenneth P. Morse a los emprendedores: ambición y trabajo. Mucho trabajo. Él lleva media vida aplicando la receta.

Fundó el MIT Entrepreneurship Center y seis empresas tecnológicas, entre ellas 3Com y Aspen Technology. A sus 64 años, ahora asesora a emprendedores de medio mundo a través del MIT Enteprise Forum.

Tuve la oportunidad de entrevistarlo hace unas semanas. La conversación completa se publicó en Cinco Días (PDF). Creó bastante polémica, porque Morse, con muchas tablas, sabe bien qué teclas apretar para generar titulares.

Criticó la falta de ambición y orientación global de los emprendedores españoles, y excusó a los inversores. “Si una start-up no tiene clientes, no va a conseguir financiación. Todos los inversores son prudentes en la forma en la que invierten. No hacen apuestas a lo loco”.

Es el problema del huevo y la gallina. Sin ambición, cierto, no hay proyectos globales, no hay disrupción. Pero sin inversores que arriesguen, de esos que escasean en España, tampoco hay recursos para comerse el mundo.

Aún así, creo que Morse tiene razón en una cosa: “la ambición llega con la leche materna. Viene de ver a tus padres empezar una empresa, de ayudarles a que funcione cuando tienes seis u ocho años, de viajar fuera de España con tu familia cuando tienes 10 años…”. Es decir, se distingue a distancia a un emprededor ambicioso, aquel que sabe cómo crear un negocio global, aquel por el cual un inversor puede apostar, de otro que no pasará de una firma local con ingresos de subsitencia. Que luego la idea y la ejecución funcione, es otra cosa.

Otras perlas de Ken:

Sobre emprendimiento en Madrid vs. Barcelona:
“Los gobiernos espantan a los emprendedores. El negocio de Madrid es el sector público. El de Barcelona es hacer negocios. Barcelona crece mientras Madrid se duerme. Una prueba es la lista de start-ups globales que surgen de un sitio y otro sitio”.

Sobre los emprendedores españoles:
“Les falta ambición y orientación global. Rara vez están cómodos haciendo negocios fuera de España y Latinoamérica. Deberían añadir a su equipo de dirección gente de fuera que esté a gusto tratando con Francia, Alemania, Reino Unido, EE UU y más allá”.

Sobre el miedo al fracaso:
“La mejor forma de luchar contra el miedo al fracaso es tener historias de éxito”.

Sobre el despido:
“El talento está en el centro de cualquier éxito de emprendimiento. En Europa se debería reducir la regulación en muchos aspectos, por ejemplo, hacerlo más fácil para despedir a la gente. Si se quiere crear trabajos, hay que eliminar todas las dificultades asociadas al despido. No se puede hacer para todas las empresas, pero sí para las pequeñas y medianas compañías”.

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