Community managers, la otra ‘burbuja’ española
La semana pasada me acordé de Wikileaks. Y ahora os explico por qué.
Pero antes, para los que no os habéis pasado estos días por Twitter o por elpais.com, un breve resumen. El martes pasado Adrián Segovia y yo publicamos este artículo, “Sí hay burbuja: se llama ‘community manager’“. El objetivo: reflexionar sobre algunas de las incongruencias en torno al rol del community manager (CM) en España.
¿Por qué unos cobran 18.000 euros y otros 40.000? ¿Tiene sentido pagar 15.000 euros por un curso de CM? ¿Por qué unos tienen funciones estratégicas de comunicación y marketing mientras otros solo cuelgan mensajes en Twitter? ¿Por qué España es el primer país del mundo en demandar información online sobre este puesto? ¿Por qué se les llama a todos community manager cuando no hay dos iguales y casi nadie se pone de acuerdo en una definición?
Preguntas. De eso va el periodismo. Hacer muchas preguntas incómodas e intentar buscar respuestas a través de múltiples puntos de vista.
No voy a entrar aquí a responder a esas cuestiones, eso ya lo intentamos en el artículo. Escribo esto porque la pieza generó una tremenda polémica por tres motivos:
1) ¿Hay o no “burbuja” de community managers en España? Unos dicen que sí, otros que no. Bien. De eso se trataba, de explicar la situación y poner el debate sobre la mesa. Un debate que, por cierto, ya circulaba por blogs y redes sociales pero no había llegado a los grandes medios. A juzgar por los miles de comentarios a raíz del artículo, la cosa sigue dividida.
Mi opinión personal es que hay una burbujaza de escándalo. Y por “burbuja” me refiero a inmadurez de concepto, confusión, desconocimiento y surgimiento de una lucrativa industria (agencias, consultoras…) en torno a esa inmadurez. Esto no es noticia, siempre ocurre cuando aparece una nueva tendencia con potencial de negocio.
La argumentación sobre por qué parece que hay un sobredimensionamiento excesivo de este sector está en el artículo, no la repetiré. Lo positivo es que el “estallido” de la burbuja, la normalización, pondrá las cosas en su sitio: las buenas empresas y profesionales permanecerán, utilizaremos otros términos, habrá mayor segmentación de funciones etc.
2) ¿Quiere un 60% de los parados ser community manager? Por supuesto que no. Durante la primera hora de la publicación del artículo hubo una frase que indujo a error. En el texto se decía que “el de CM es UNO de los perfiles laborales de moda hacia el que un 60% de parados le gustaría reorientar su carrera profesional, según Adecco“. Redacción confusa. En el antetítulo, por una simplificación, aparecía todavía más confuso.
El dato de Adecco, proveniente de este estudio, hacía referencia a que un 60% de parados está dispuesto a reorientar su carrera y que profesiones emergentes, como CM, responsable SEO etc, son algunas de las más consideradas para este cambio. No hubo en ningún momento malinterpretación del dato por nuestra parte, simplemente una redacción confusa. Lo corregimos tan pronto nos dimos cuenta que la frase inducía a error.
3) ¿Es la AERCO una oportunista? Pues ni idea. Pero ocurre otro tanto de lo mismo: unos piensan que sí y otros que no. La AERCO puso el grito en el cielo porque una fuente anónima nos dijo que “alimentan una moda, utilizan la asociación en beneficio de unos pocos“.
La AERCO criticó que a) no se diera derecho a réplica, b) esa afirmación es falsa, c) las fuentes fueran anónimas. Por clarificar y ser transparente, que es el objetivo de este post:
a) La conversación con la fuente que expresó esa opinión fue posterior a la mantenida con la AERCO. No se dio posibilidad de réplica porque el artículo no pretendía ser un toma y daca de acusaciones, sino simplemente una exposición de varios puntos de vista.
b) Ni Adrián ni yo, ni el artículo, ponemos en duda la labor de la AERCO, lo hace una de las fuentes con la que hablamos. En esa frase, el texto funcionó de mero altavoz.
c) ¿Fuentes anónimas? Aquí es donde salto a la primera línea, donde me acuerdo de Wikileaks. Inventos como Wikileaks surgieron porque no decimos en público lo mismo que admitimos en privado. Si lo hiciéramos, es muy probable que perdiéramos el trabajo o nos ganásemos un buen puñado de enemigos.
Las fuentes en el artículo fueron anónimas por esa misma razón: la gente no quería hablar on-the-record del tema, ni de si hay burbuja con el rol de CM ni de la función de la AERCO. Lo de Wikileaks es solo un ejemplo. Un medio no es Wikileaks y no se puede abusar del anonimato, pero la comparación ilustra el fondo del asunto: nadie quiere complicarse la vida más de lo que ya está.
Lo que es curioso es que a raíz de la publicación recibí media docena de DMs en Twitter criticando a la AERCO en términos mucho peores que los utilizados por nuestra fuente en el artículo. Otros expresaron su opinión en la misma línea públicamente y muchos otros en la contraria, apoyando la labor de la AERCO. Es decir, división de opiniones.
La AERCO no era el tema central del artículo. Pero creo que todo, desde el propio texto hasta la labor de la AERCO o el rol del CM, merecen una reflexión, una crítica constructiva. Esa sí era la intención. Misión cumplida.
Foto: floridapfe
Los fotógrafos se mudan al móvil

“Me compré un iPhone en 2009, probé la cámara y pensé: ‘es una basura‘. Luego me di cuenta de mi error. Es otro concepto”.
Así explica el fotógrafo Jordi V. Pou qué significa para él esto de la fotografía en el móvil. Una vuelta a las Polaroids. Un apuntar, enfocar, disparar y compartir. Un segundo, una imagen.
Él fue el organizador de una de las primeras exposiciones en España de fotografía móvil. Este fenómeno, a mitad de camino entre lo cotidiano, el arte y la redes sociales, cobra fuerza. En mayo hubo otros dos certámenes de este tipo en Madrid, en salas, en sitios físicos, pero a cada segundo surgen miles improvisados en Instagram, Color o Path.
Escribí más sobre el tema en este artículo publicado hoy, sobre el micromundo de Pou, el reto de un día y una foto de Torrelló o las instanténas de Afganistán de David Guttenfelder. Ahora todos llevamos un fotógrafo en el bolsillo.
Por cierto, ahí va un vídeo interesante en el que se habla más de este tema, de la convergencia entre móviles y cámaras, y de un nuevo aparatito que han creado llamado “Red Pop”
Fotos: Jordi V. Pou
