Mike McCue, Flipboard: “Comprar un periódico será algo retro”


Flipboard es una de esas apps que por sí solas casi justifica el capricho de comprarse un iPad. Agregación de contenidos, diseño exquisito y conversación, todo en uno. Si añades Twitter y alguna que otra fuente de referencia no echarás de menos ningún ingrediente en tu dieta informativa.

La realidad está ahí, a favor y en contra. A favor: cinco millones de usuarios, 50 acuerdos con los principales medios (The New York Times, BBC, Wired…), contratos publicitarios en exclusiva con Condé Nast y una app del iPhone que arrasa. En contra: más de 60 empleados, 60,5 millones de dólares de inversión y un largo trecho hasta conseguir la rentabilidad.

Su fundador, Mike McCue, dice que la conseguirá cuando lleguen a 10 millones de registros. Veremos si aguanta la mecha.

McCue es un tipo muy respetado en el mundillo, lleva 20 años en Silicon Valley, fundó Paper Software (vendida a Netscape) y luego TellMe (vendida a Microsoft y ahora “competidor” de Siri). Esta vez promete no vender Flipboard pero lo dice con una sonrisa de oreja a oreja. Seguro que el fundador de Zite se reía igual.

A finales del año pasado tuve la oportunidad de entrevistarlo en Palo Alto, en la sede de Flipboard, un espacioso loft decorado con paredes en blanco nuclear, ‘graffitis’ urbanos y una cocina vintage. Así de bien se trabaja en el Valle.

Publicamos la entrevista hace unos días pero la charla dio de sí, estuvimos casi una hora hablando, bastante sobre el futuro de los medios, la publicidad online y el consumo de contenido digital.

Ahí van las preguntas y respuestas relacionadas justo con este tema, el ser y no ser de los medios, los tablets y la información online.

P. ¿Está la gente dispuesta a pagar por suscripciones a medios en tabletas?
R. Por cierto tipo de contenido, desde luego. Al Wall Street Journal, le va muy bien con las suscripciones, pero no todo el mundo es el WSJ. Hay muchas otras oportunidades para monetizar el contenido con anuncios de una página en el iPad al estilo del impreso sin necesidad de ponerlo detrás de un muro de pago.

Si quieres crear una audiencia de 10 millones de personas y tener un negocio sólido, creo que un modelo a base de anuncios es más duradero que la pura suscripción.

P. Se ha dicho muchas veces que los tablets ayudarán a “salvar” a los medios tradicionales. ¿Exagerado?
R. El HTML5, los tablets y el social media ofrecen nuevas oportunidades a los medios para transformarse y abrir otros canales de ingresos. Que eso vaya a salvarles o no es otra cosa, pero estoy seguro que aplicaciones como la nuestra jugará un papel en esa transformación.

El problema de los medios tradicionales está en su estructura de costes, es insostenible. ¿Cuáles son los principales gastos de un periódico? La gasolina, las furgonetas y la impresión. Luego viene el personal, periodistas, fotógrafos…

En la web el coste de distribuir el mismo contenido es sustancialmente menor, el problema es cómo ganar dinero. Si en papel tienes un millón de lectores en online tienes 10 millones pero generas una décima parte de ingresos. Además la web está captando poco a poco a lectores del papel que dejan de ir al quiosco y cancelan sus suscripciones en papel.

P. ¿Cuál es la solución?
R. Creo que hay un tercer modelo que toma lo mejor de cada mundo, del papel y la web. Es decir, no tener la estructura de costes del papel pero hacer suscripciones con un solo click y anuncios a página completa. La clave para que este modelo funcione es, primero, ofrecer contenido de mucha calidad y, segundo, diseñarlo y paginarlo de forma que sea bonito y accesible instantáneamente en un tablet.

P. Pero ya hay unos cuantos medios haciendo eso mismo, ¿no?
R. Es solo el comienzo. Ahora hay unos 40 millones de tablets, espera cinco años, habrá cientos de millones y se convertirán en la forma dominante en la que la gente leerá la prensa. Será entonces cuando tendrás contenido al estilo del papel, con el mismo diseño, la misma calidad y casi el mismo modelo de ingresos, pero sin toda la estructura de costes tradicional. Esa es la gran oportunidad.

P. ¿Desaparecerán entonces los periódicos impresos como soporte?
R. Comprar un periódico o una revista en papel se verá como una experiencia retro, casi de lujo. Pasarán 10 años hasta que esto ocurra pero entonces solo leeremos información en un tablet. Eso no significa que los medios desaparezcan, simplemente cambia el modelo de distribución.

P. ¿Qué le parece The Daily, el diario por suscripción para tablet liderado por Rupert Murdoch?

R. Es una iniciativa genial, un símbolo del tipo de proyectos frescos que deberían surgir. Tienen problemas para dar con el precio exacto a cobrar, pero crecen en suscriptores.

P. Al igual que ocurrió en su momento con Google News, se acusa a Flipboard de aprovechar el contenido de los medios sin compensarlos por ello…
R. Hay demasiadas empresas de Silicon Valley que creen que el contenido es gratis y ellos deberían tener acceso libre al mismo. Nosotros no estamos de acuerdo, solo mostramos el artículo completo si se muestra así en el RSS del medio o si tenemos un acuerdo explícito con ellos.

Creo que el modelo correcto es presentar contenido de forma que sea controlable y monetizable por el editor. Si lo conseguimos podremos construir un buen negocio tanto ellos como para nosotros.




Por qué el nuevo buscador de Google es una terrible idea


Google ha dejado estupefacta a media Internet con las “mejoras” que anunciaron ayer. Se ha liado, y esta vez puede ser gorda.

La nueva invención de los chicos de Mountain View es simple: mostrar los contenidos de Google+, su red social, en las páginas de resultados.

A partir de ahora, las arañas de Google no solo rastrearán entre miles de millones de webs ahí fuera, también lo harán entre los textos, fotos y comentarios que la gente va colgando en Google+ (y Picasa), para mostrar todo bien agitado y jerarquizado, dicen.

El invento se llama “Search plus your world” y hay que iniciar sesión, tener cuenta en Google+ y buscar en google.com en inglés para ver en qué consiste. Un botoncito arriba, a la derecha, nos permite cambiar entre los resultados personalizados (con contenidos de Google+) y los tradicionales.

El lunes por la tarde tuve la oportunidad de hablar con Amit Singhal, el ingeniero responsable del lanzamiento, y publicamos la noticia ayer.

Así, a primera vista, parece una gran idea: si cada vez nos movemos más en redes sociales, ¿por qué no humanizar el buscador, por qué no hacerlo social indexando esos contenidos?

Después de trastear con las nuevas funciones, en realidad tiene pinta de ser una terrible decisión, al menos tal y como Google la plantea. ¿Por qué?

- Ofrece un “mundo” parcial. Si creas un buscador social, por definición, has de indexar el contenido de todas las redes sociales. Sin embargo, los contenidos de Twitter o LinkedIn no se integran con el buscador de forma tan completa como los de Google+. Facebook ni aparece.

Matt Cutts (Google), ha demostrado que sigue apareciendo contenido de terceros, de Flickr, Quora, Twitter, WordPress o FriendFeed. ¿Es suficiente? ¿Puede ser un buscador creíble y de calidad sin mostrar el 100% del contenido público y social de terceros, o al menos del que escojan sus usuarios?

A Twitter le parece que no y fue el primero en poner el grito en el cielo. Google se ha defendido.

Si Cutts tiene razon y, como bien apuntan por aquí, Google indexa más de 3.000 millones de páginas de Twitter, ¿por qué no mostrar, por ejemplo, los perfiles de Twitter y LinkedIn en la nueva barra lateral, al lado de los de Google+, cuando rastreas por un nombre? ¿Por qué no dar la misma visibilidad a toda la información social relevante?

- Se carga la “neutralidad” del buscador. Vale, aceptamos barco. Twitter, Facebook y compañía son unos gamberros, no ajuntan a Google. ¿Qué hay del resto de contenidos abiertos?. ¿Cómo es posible que, de repente, muchos perfiles y posts de Google+ aparezcan en las primeras posiciones, por delante de webs y blogs que llevan años y años posicionandose en primer lugar?

Hoy algunos apuntaban varios ejemplos. Yo hice las pruebas y me pasa tres cuartos de lo mismo. Google debe explicar esto porque, de lo contrario, es imposible no pensar que esté utilizando su aplastante dominio como buscador para favorecer el crecimiento de Google+. Un Google+ al que de momento se le puede calificar de todo menos de exitoso.

A raíz de la polémica, los hay que incluso ven en Searh plus your world el comienzo de una denuncia a Google por abuso de posición dominante. En Redmond y en Palo Alto se frotan las manos.

- Condiciona la calidad del buscador al éxito de Google+. La red social de Google tiene 40 millones de usuarios activos al mes, según Google (67 millones el pasado Noviembre, según comScore). En España no pasan en ella más de 5 minutos de media al mes (Nielsen). Indexar este contenido solo mejoraría el buscador si Google+ fuera un hervidero de gente e información. Todavía no lo es, luego ¿por qué lanzar esta novedad ahora? ¿Por qué no esperar a que Google+ creciera a 100 o 200 millones de usuarios activos, y bien activos?

Es decir, vuelta a la duda anterior: ¿está Google intentando empujar artificialmente el crecimiento de Google+?

- Y no menos importante: ¿a quién se le ha ocurrido semejante nombre? “Search plus your world”. Y tan anchos. ¿Dónde quedó eso de Instant, Wave, Buzz, Picasa, Labs…? Palabras cortas, con gancho y memorables. Ya puestos a endiñarnos Google+, ¿tan difícil era llamarlo Search+? Vale, entonces se hubiera “notado”… Pues eso.

Actualización (12/01/2012): En Search Engine Land están haciendo una gran cobertura del tema. Imperdible este post para ver cómo realmente Google está favoreciendo los contenidos de Google+ sobre el resto, cargándose los principios de “neutralidad” y “relevancia primero” que se le supone a un buscador con un 65%-70% de cuota de mercado a nivel mundial.

Actualización II (13/01/2012): Van saliendo más análisis sobre el tema, como este de Farhad Manjoo en Slate o este en Gizmodo. Y en este otro Adrián Segovia lo clava: “Google inventa la búsqueda ‘asocial’“.




Nuevo jefe en Yahoo para reinventarse


Culebrón a la vista en Yahoo. La “compañía antes conocida como buscador” acaba de fichar a un nuevo jefe, Scott Thompson, hasta ahora CEO de PayPal (eBay).

Del affaire Carol Bartz ya ni nos acordábamos. El Consejo de Yahoo la despidió por teléfono en septiembre y propuso un plan mágico para reflotar la compañía.

Primero, buscar nuevo patrón, claro. Luego, vender sus participaciones en Asia (Alibaba, Yahoo Japón) y más tarde, quién sabe, negociar una posible venta. Otra. Todas las opciones siguen abiertas.

Ese sigue siendo justo el problema. ¿Qué es exactamente Yahoo? ¿A qué se ha dedicado estos tres o cuatro últimos años en los que sus ingresos han caído un 12%? ¿Es una empresa de contenidos, de publicidad online, un buscador, una red social de información…?

En realidad es un poco de todo y nada. Su diferenciación ha quedado diluida entre el dominio de Google y el aplastante crecimiento de las redes sociales. Recuerda un poco a Microsoft en los smartphones, ahogado entre Android y iOS.

Tuve la oportunidad de entrevistar a Scott Thompson en dos ocasiones. Primero para este artículo y más tarde en 2010 durante la conferencia de desarrolladores de PayPal en San Francisco. En ninguna de las dos me pareció un visionario de Internet, más bien un tecnólogo reconvertido a gestor de lujo, calculadora y hoja de resultados en mano.

Y le ha funcionado. En sus seis años en PayPal (tres como jefe de tecnología y tres como CEO), la compañía ha pasado de start-up a convertirse en un estándar de pago en la Red y en la mayor fuente de ingresos de una eBay venida a menos.

PayPal y Yahoo, sin embargo, no tienen nada que ver y, como bien apuntan algunos, Thompson no tiene experiencia ni en publicidad online, ni en buscadores, ni en contenidos, la “esencia” de Yahoo, aunque sí conoce de refilón el mundo del móvil.

Visto lo visto, el nombramiento de Thompson suena más a comienzo del fin que a renacimiento de Yahoo, a un intento de poner un poco de innovación aquí y un par de nuevos productos allá para vestir bien a la novia de cara a la venta, algo que debería haber ocurrido hace mucho tiempo.

El “no” de Jerry Yang a los 47.500 millones de dólares que ofreció Microsoft debe seguir escociendo. Ya se sabe cómo son los accionistas, donde esté una jugosa venta que se quite un incierto plan de subirse a las barbas de Google.