Kindle DX: Pantalla grande, precio enorme

¿Es éste el “periódico” del futuro? Amazon acaba de presentar su Kindle versión XXL: pantalla de 9.7 pulgadas, interfaz giratorio (como en el iPhone), capacidad para almacenar 275.000 libros y soporte de PDFs.

Su precio de venta suena como un buen puñetazo: $489. En un mercado donde el solape de los eReaders con los smartphones y los netbooks es cada vez mayor, convertir el Kindle DX en un gadget de masas a ese precio se me antoja más que complejo.

Sobre cómo el Kindle puede ayudar a la prensa a salir del bache, pocos detalles, me temo.

The New York Times, The Boston Globe (que hoy precisamente se ha librado del cierre) y The Washington Post ofrecerán a partir de este verano el Kindle DX subvencionado a cambio de una suscripción a los periódicos de más de un año

El consejero delegado de The New York Times, Arthur Sulzberger Jr. dijo, literalmente. “We’ve known for more than a decade that one day an e-reader product would offer the same satisfying experience as reading a printed newspaper”.

Calificó la alianza con Amazon de un experimento para probar nuevas estrategias de distribución digital.

¿Funcionará? Quizás se convierta en un minúsculo parche en el agujero financiero que empiezan a arrastrar las grandes cabeceras de todo el mundo. Pero, en tres meses, el tiempo que tardará en aterrizar el aparatito en EE.UU., probablemente ya hayan muerto unos cuantos periódicos más al otro lado del charco. Tal es la urgencia.

Mientras, en Europa, en España, la pregunta es cuánto tardará la primera cabecera de pago (grande o mediana) en derrumbarse. Aquí a los Kindles se les llama EREs y a los eReaders recortes de sueldos, de colaboradores, de tarifas…

Eso sí, una estadística impresionante que dejó escapar Bezos. Despues de 18 meses de su lanzamiento, el Kindle ya supone el 35% de las ventas de los libros que están disponibles tanto en papel como en digital. El dato rafica el poder del lector electrónico para revolucionar la industria editorial y académica (libros de texto en escuelas y universidades)… pero, ¿también la prensa?.

Libros bajo demanda… ¿la salvación de las pequeñas librerías?

El otro día envié un mensaje en Twitter sobre algo que realmente llamó mi antención.

La librería Blackwell de Charing Cross, en Londres, ha estrenado una máquina para imprimir libros bajo demanda. La llaman la Espresso Book Machine, el “dispositivo más revolucionario en la industria editorial en los últimos 500 años”. Eso dicen.

La frase suena graciosa en plena era del libro electrónico ultrafino, sobre todo dado el diseño del aparato. Eso sí, es capaz de imprimir y encuadernar un libro en cinco minutos, el tiempo que uno tarda en pedir y tomarse un café. No está mal.

The Guardian publica hoy una galeria de fotos mostrando el invento, que escupe 105 páginas por minuto y encuaderna en color. Sólo con pulsar un botón. Hay más de 400.000 títulos disponibles y habrá más de un millón en apenas unos días.

El CEO de Blackwell ha dicho que la EBM (Espresso Book Machine) dará una oportunidad a las pequeñas librerías sin apenas stock para competir con las grandes… e incluso de plantarle cara a Amazon. ¿Buena idea? ¿Innecesaria?. Un poco de ambas, en la misma taza.

Foto: Frank Baron

¿Compite el iPhone con el Kindle de Amazon?

La compañía ScrollMotion, con sede en NYC, se dedicada a comercializar aplicaciones para el iPhone y acaba de lanzar Iceberg, que permite la lectura de libros digitales en el teléfono de Apple.

Presenta títulos populares como “The Golden Compass” de Philip Pullman. Y precios absurdos: 28$ por bajarse algún libro de la editorial Knopf cuando el mismo ejemplar se puede adquirir por 9,99$ en Amazon o comprar en tapa dura por 16,50$.

No es nada nuevo. Otras aplicaciones para el iPhone, como Stanza, Bookshelf o Classics ya ofrecían capacidades similares a Iceberg.

La novedad es que se empieza a hablar del iPhone como aspirante a eReader, capaz de competir con el Kindle (del que se han vendido 250.000 unidades en su primer año) el iLiad o el nuevo Reader PRS 700 de Sony.

Hace no mucho escribí sobre el tema y mi conclusión fue clara: un lector con tinta electrónica, conexión Wifi, apertura de formatos para descargar eBooks de múltiples fuentes, un par de horas de batería y diseño creativo podría ser un aparato que realmente revolucione el sector editorial.

Pero aún estamos lejos. Lo más cerca de cumplir estos requisitos sería un híbrido entre el Kindle, el Reader de Sony y el Plastic Logic.

El iPhone nunca será un eReader para libros de más de cinco páginas. Y ya son muchas. Leer un libro de texto o una novela más de 10 minutos seguidos en una pantalla iluminada de 3,5 pulgadas es simplemente incómodo. Genial para la lectura de corta duración: diarios digitales, blogs, twitter, redes sociales… Pero no para la intensiva.

Igualmente, la estrategia de ofrecer el NYT, el WSJ o el FT en el Kindle no me encaja. La prensa necesita generar nuevas fuentes de ingresos. De acuerdo. Pero, como consumidor, ¿para qué cargar con un eReader si puedes leerlos online via WiFi en un smartphone, sea cual sea?

¿Convergencia de eReaders y móviles? No lo creo. Los libros se vestirán de digital. Ya lo hacen. Pero al igual que hay múltiples tipos de contenidos, también habrá múltiples tipos de dispositivos para soportarlos. Si los eReaders aguantan el tirón, Amazon y Sony podrán cambiar las reglas del negocio editorial. Eso si Apple no le da por lanzar su propio lector en el 2009…

ACTUALIZACIÓN (2/01/2009): más detalles sobre el tema en este artículo de BusinessWeek