10 apuntes sobre el futuro del papel

16 posts, un evento, 3 invitados, 70 asistentes y cientos de tweets. En BCNMediaLab hemos organizado todo este tinglado durante las últimas semanas para responder a una pregunta: ¿cuál es el futuro de la prensa, el papel del papel?

Sobra decir que no hemos encontrado respuesta, pero sí un par de certezas, que ya es mucho. Algunas están escondidas en los posts que 16 invitados escribieron en el blog: Juan Varela, Pepe Cervera, David Sancha, Mark Porter, Mario Tascón… si no los han leído, pasen y vean, merece la pena.

Ahí van algunas de las claves extraídas entre líneas:

1) Profetizar sobre el fin del papel es absurdo. Frases como “los periódicos desaparecerán, tardarán mucho o poco, pero desaparecerán” o “si no se puede contar en 140 caracteres, no hay historia”, de verdad, dan ganas de reír o llorar. Nada más.

La primera es como el nuevo mantra de algunos gestores de medios en busca de un barniz digital que les rejuvenezca frente al espejo y su audiencia. La segunda la firman muchos nativos digitales para los que el mundo termina en su burbuja de followers y followings. Son las dos caras de una misma moneda. Toni Piqué, maestro de trifulcas, lo suele llamar “esnobismo 3.0”. +1.

Estos días, en las páginas de BCNMediaLab, Borja Bergareche, Juan Antonio Giner o Ramón Salaverría han coincidido en este mismo punto: poner una fecha a la muerte del papel es absurdo. El papel en sí mismo no está muerto. Está muerto el periodismo mediocre, el SEO-periodismo y demás inventos… es decir, punto 2.

2) No importa el soporte, importa el periodismo de calidad. O como dice Giner: “es el vino, no las botellas”. Hace poco lo comentó aquí mismo Luis Martín Cabiedes: “cuando pagamos por un `newspaper´, no pagamos por las `news´, pagamos por el `paper´. Internet no es un soporte nuevo, es la desaparición del soporte”.

Si ya no podemos cobrar por un soporte que no existe, por el aire por el que circulan los datos (eso ya se lo cobran, y bien, las operadoras), habrá que hacer periodismo de calidad y diferenciado. Y por eso seguro que se puede cobrar. El problema quizás es más vulgar: no da para comprar Cayennes ni pagar sueldos de tres cifras, como antes.

3) Vale… pero las pantallas mandan. Se mire por donde se mire, pasamos menos tiempo viendo la tele, leyendo la prensa o escuchando la radio, y más leyendo en el móvil, en el ordenador o en un tablet.

Un dato que aporta José San Clemente: la prensa de papel en España ha perdido 400.000 ejemplares diarios en los últimos 10 años. En 2010, hubo más de 11 millones de lectores de las cabeceras digitales de los diarios online. Juan Varela lo expresaba así: “La hiperconectividad no puede estar en el papel […] la experiencia sensorial se desplaza a las pantallas táctiles”.

4) De medio de masas a medio de nicho. Los periódicos en papel han dejado de ser, o casi, el medio dominante tras la televisión. En formación de opinión, en lectores, en influencia… Son complementarios. Es un efecto de las pantallas y de Internet. Pero eso no significa que vayan a desaparecer (recordatorio: punto 1). Ni que deban hacerlo porque sí, como creen algunos gestores. Confundimos reinvención y reestructuración con desaparición.

“Veo los medios impresos como algo de nicho, concentrándose en textos largos e imágenes de calidad”, dice Mark Porter. Según César Coca, adjunto a la dirección de El Correo, “habrá durante mucho tiempo quienes aprecien leer en papel. No podemos ignorar, sin embargo, que cada vez serán menos”.

5) De lunes a viernes: ediciones breves pero intensas. Así lo cree Bergareche: “De lunes a viernes, las redacciones tendrán que acertar en un apretado sudoku diario que combine profundidad con extensión”. Es quizás la idea más compartida por todos: entre semana la prensa tiene muy complicado hacerse un hueco.

Salaverría cree que “se tenderá a una reducción en la paginación y se generalizará el arrevistamiento”. Y Pablo Mancini dice tres cuartos de lo mismo: “el papel del papel durante los días laborables entró en su fase terminal y el día final está a la suerte del calendario de la industria de la publicidad”.

6) Fin de semana: diferenciación. Hay mucho optimismo respecto al futuro de las ediciones de fin de semana de la prensa. Y las claves, según los invitados, pasan por contenido diferenciado, grandes reportajes, análisis y reflexión. El problema es que muchos medios creen que eso es justamente lo que ya están haciendo. ¿Qué falla?

“El fin de semana, cuando se concentren compradores y anunciantes, los diarios tendrán que aprender a ser imprescindibles en la conformación del estilo de vida de las personas y en la explicación profunda de lo que realmente ocurre”, dice Bergareche. Y otros, como Porter o Emily Bell, creen que se debe cobrar más por estos contenidos. ¿Más de los 2 - 2,5 euros que ya cuesta de media un periódico del domingo? Otro argumento para el punto cuatro: un producto de nicho.

7) Nuevas estructuras para nuevos medios. Todo lo anterior lleva a una reestructuración inevitable de las redacciones de papel. Hasta ahora solo hemos visto lentos y dolorosos recortes y algo de maquillaje organizativo. Pero si los periódicos van a pasar a ser una especie de revista de fin de semana para minorías, quedan muchos tornillos por ajustar.

Enrique Meneses lo explica: “las ediciones digitales, frente a las de papel, pasarán de secundarias a principalísimas dentro de los periódicos […] Los periodistas serán, mayoritariamente, blogueros freelance que dispondran de un “retainer fee”(cantidad que garantiza la prioridad a un medio) pero podrán trabajar para otros periódicos y/o medios”.

8 ) No hay espacio para todos. San Clemente mencionó un dato preocupante durante el evento: España es el segundo país después de Alemania con más periódicos generalistas (nacionales o regionales): 134. La media de la UE es de 72. Pues eso, no hay sitio para todos.

Lo comenta también Javier Barrera: “No creo que vayan a existir varios periódicos en papel en una misma ciudad e incluso se dará el caso de ciudades y provincias sin prensa regional”. En España aún no lo hemos visto, pero si las cosas siguen igual, veremos muchos cierres y fusiones.

9) Segmentación y análisis de audiencias. Si algo ha generado Internet es una fragmentación brutal de la audiencia. Para todos: medios, discográficas, editoriales… En esta situación, conocer y segmentar a tu audiencia para ofrecerle los contenidos que busca, en el soporte que quiere y cuando lo desea, será fundamental tanto en papel como en online.

En palabras de Javier Guallar: “a medida que se clarifique esta diversificación, cada plataforma deberá ofrecer al lector cosas diferenciadoras, no estrictamente una mera repetición”.

10) Contenido, contenido, contenido. La prensa ya no puede sobrevivir como hasta ahora, tiene que asumir otro rol en la sociedad. Y la única forma de hacerlo es seduciendo a los lectores con contenido espectacular. Incluso los de Internet lo entienden. Giner lo deja muy claro: “menos talibanes, menos papirómanos o idolatradores del papel y más “periodismo puro y duro”, que es lo que nos hace falta”.

Foto: rinzing

*Este post también se ha publicado en el blog de BCNMediaLab, un proyecto que impulsamos un buen grupo de amigos.

“Los contenidos siempre han sido mal negocio en Internet”

Seguro que más de uno de los cinco mil y pico periodistas en paro en España se ha preguntado lo mismo alguna vez: ¿me lo puedo montar por mi cuenta? Algunos ya tendrán proyectos en mente, ideas para nuevos medios, o micro-medios, o medios personales… póngale el nombre que quiera.

Eso es lo de menos porque, como siempre, una pregunta lleva a otra: ¿quién paga la fiesta? ¿Hay algún inversor dispuesto a financiar el nacimiento de nuevos medios de comunicación en papel, en online… en lo que sea? La historia reciente no trae buenos recuerdos.

Para conocer qué piensa un inversor de verdad, de los serios, charlé con Luis Martín Cabiedes (@luiso) sobre el tema… esta semana va de entrevistas.

Creo que sobran las presentaciones, pero por si acaso: Cabiedes pertenece a la familia propietaria de Europa Press, de la que es consejero, y además es uno de los inversores independientes más reconocidos en el sector de Internet en España. Ole, Privalia, Rockola, Bubok o Trovit fueron/son algunas de sus start-ups participadas.

Pregunta: ¿Invertirías en un nuevo medio de comunicación?
Respuesta: La respuesta honesta es no. Y la razón es simple: los contenidos todavía no han encontrado un modelo de negocio en Internet. Más de 15 años de historia demuestran que los contenidos siempre han sido mal negocio en Internet y para que un inversor ponga dinero primero hay que convencerle de que hay un modelo de negocio detrás.

Dicho esto, sí creo que hay lugar para periodistas-emprendedores. Hay lugar para publicaciones online especializadas que pueden convertirse en un buen negocio personal o una empresa viable para 3-4 personas. Son lo que llamamos proyectos viables pero no invertibles, es decir, no son escalables ni hay posibilidad de venta.

P. ¿Por qué no?

R. El inversor profesional busca empresas que lleguen a facturar 10 o 12 millones de euros en tres o cuatro años. Un proyecto de contenidos online no tiene este perfil. Además, un inversor no va a comprar algo que no sepa a quién vender. Hoy en día los que deberían comprar estos proyectos, los medios tradicionales, no lo hacen porque lo están pasando fatal.

P. Nadie está dispuesto a pagar por noticias en Internet. El camino parece que no va por ahí, ¿no?
R. Cuando alguien paga por un newspaper, no paga por las news, paga por el paper. Por las noticias no se ha pagado nunca, siempre se ha pagado por el soporte, no por el contenido. Igual pasa con la industria discográfica, que se pagaba por el disco, no por la música. Internet no es un soporte nuevo, es la desaparición del soporte, y si desaparece el soporte ya no puedes cobrar por lo mismo que vendías antes. El problema es que la publicidad online tiene un límite, no lo puede sustentar todo.

P. ¿Qué funcionaría entonces en Internet: combinar contenido de calidad, análisis, con nuevas plataformas tipo tablets, móviles…?

R. No creo que la respuesta esté en las nuevas plataformas. Hay muy poco contenido de pago en el iPhone o en el iPad, ahí se ha impuesto otra vez el modelo de Internet del todo gratis. Como consumidores somos felices, esto es un festín; como empresa, es un reto. Quién está perdiendo dinero son los medios de comunicación.

P. ¿Qué consejos le darías a un periodista-emprendedor que quiera montar un proyecto?

R. La mala noticia es para las empresas de medios, no para los periodistas. Igual que el problema de la música lo tienen las discográficas, no los músicos. Los periodistas, como los músicos, tendrán que ir haciendo bolos. Pero no lo digo en sentido peyorativo, hay buenas oportunidades ahí. No va haber empresas de medios de comunicación en las que trabajar o será muy difícil. Por eso lo mejor es que encuentren su nicho, busquen su público, se hagan fuertes ahí, creen contenidos que la gente quiera leer, que es de lo que siempre se ha tratado, y que no sean más de 4-5 en plantilla. Igual que una banda de música.

P. Y los grandes medios tradicionales, ¿podrán vivir de Internet en el futuro?

R. Ningún medio, sea una tele, un periódico, volverá a ganar lo que ganaba antes. Se les ha acabado. Y nunca el negocio online les va a proporcionar más allá del 10% de la publicidad que tenía en el modelo antiguo. No da. Es inocente pensar que con Internet y el iPad vas a salvar el barco. Tienen que buscar nuevos modelos.

Foto: SeedRocket

* Este post ha sido publicado también en el blog de BCNMediaLab, a raíz del evento sobre periodistas-emprendedores que celebramos el próximo 21 de diciembre. Te puedes apuntar gratis aquí.

El periodismo debe reinventarse

Que el periodismo debe reinventarse es un secreto a voces. Da igual que uno sea periodista, político, directivo con chófer y corbata o ama de casa. A nadie se le escapa que algo debe cambiar (y está cambiando) en este oficio de cazar y contar historias.

Sin embargo, la cuestión es qué cambia, cómo y por qué, quién está impulsando el cambio y quién lo debería hacer. Falta reflexión pero, sobre todo, pasar a la acción y construir el periodismo, los medios y la profesión en la que queremos trabajar en ese futuro que se nos echa encima.

Con esta intención nos juntamos hace ya un tiempo un grupo de periodistas de Barcelona. Después de muchas idas y venidas, de comidas y reuniones, hemos lanzado BCNMediaLab, un espacio para gente con ganas de reinventar la profesión, para periodistas con ganas no solo de pensar, también de reaccionar.

BCNMediaLab lo impulsamos ocho personas y muchas más detrás. Empezamos con una serie de encuentros cada dos meses en los que discutiremos los retos del sector. Este jueves 21 celebramos el primero, con tres invitados de lujo y un tema caliente: ¿cuán fina debe ser la frontera que separa la marca personal online de los periodistas y los medios a los que representan o en los que trabajan?

Vendrán muchos más encuentros, ideas y contenidos. Tenemos pocas cosas claras, pero las razones por las que el periodismo debe reinventarse sí. Y son 10:

1. El periodismo no está muerto, tampoco morirá.

2. No se trata de hacer un nuevo periodismo, sino de repensar las bases del periodismo. Deconstruir para volver a construir.

3. La autocrítica es necesaria si el periodismo quiere recuperar su credibilidad.

4. El periodismo necesita recuperar su función social.

5. El cambio tecnológico ha trastocado toda la cadena de valor. No sólo cambian los modelos de negocio sino que queda alterado el propio ejercicio de la profesión.

6. La tecnología es un medio, no un fin en sí mismo. Puede ser un gran instrumento para hacer mejor periodismo, pero hace falta investigación, creatividad y voluntad para querer explorarlo.

7. El periodismo ya no pertenece en exclusiva a sus instituciones y empresas tradicionales.

8. Vemos con preocupación la dificultad de las empresas periodísticas tradicionales para encontrar modelos de negocio rentables. Queremos ayudar a explorar nuevas posibilidades.

9. Para que exista un periodismo de calidad se debe garantizar unas condiciones jurídicas y laborales adecuadas para la persona que lo ejerce.

10. No sabemos cómo será el periodismo del futuro, porque somos nosotros quienes podemos escribirlo.

Doce años de “CiberPaís”… y los que quedan

Esta es la portada del último número en papel del CiberPaís y hoy escribo ahí mi último artículo. Demasiados finales en una misma frase.

Es irónico (y una señal de los tiempos que corren) que un escueto post haya destapado la noticia del cambio, desconozco si a mala leche.

Un amiguete fiable me dice que para nada, que todo empezó en un hilo de emails que acabó transformándose en una reflexión sin malicia.

Luego Internet se encargó del resto, del ruido, el machaqueo tuitero y los gurús del “ya te lo dije” que en realidad nunca dijeron nada. Ruido, ruido, ruido y digestión posterior. Lo normal.

Hubo de todo. Críticas constructivas y absurdas, rectificaciones, pesimismo, incredulidad, nostalgia y reconocimiento del trabajo bien hecho.

Cuando me comunicaron el cambio la semana pasada se me escapó un “quéputada” mental. Luego un hilo de tristeza. Y más tarde, al ver los planes de continuar en papel a diario y reforzar en online, la decisión me pareció tan lógica como inevitable.

Las grandes cabeceras viven la transición más violenta desde su fundación. Caen los ingresos en papel, Internet camina aún en pañales en rentabilidad y los contenidos, las fuentes y la investigación se resienten con el apretón. Imposible cobrar por un modelo en plena reconversión.

Creo que habrá que esperar al menos cinco, ocho o 10 años para que todo vuelva a rodar. Cuando no tengamos un PIB en rojo ni un 20% de paro; cuando los anunciantes quieran arriesgar y gastar más en online; cuando los Apple, Google y compañía vean en la información digital un modelo de negocio como la música o las series de TV; y cuando los medios logremos convencer a la gente de que el buen periodismo cuesta dinero, entonces habremos salido del túnel.

El hoy y el mañana es digital y el papel tal vez acabe siendo un producto de minorías, sin desaparecer. Aunque quién sabe, la vida da muchas vueltas.

No sé quién lo dijo hace poco ni dónde lo leí, pero la idea se me quedó grabada: “Los periodistas tenemos que aprender a vivir felices en la incertidumbre”. Pues eso.

El CiberPaís para mí había sido una apuesta casi personal. Empecé en el 2006 y más tarde dejé mi trabajo en el 2008 para dedicarme de lleno a esto del periodismo, con pasión y sin prejuicios entre bits ni papel, con una idea fija en la mente: intentar contar buenas historias.

Ahora se abre una nueva etapa. Seguiré dando guerra (la que me dejen) en el día a día en papel y en online.

Ah, y sobre las historias, ustedes mismos ;) Les dejo 10 de mi baúl particular a las que guardo un cariño especial. Vendrán más.

- Tabletas, la pelea ya está aquí

Ingenieros arrepentidos

La importancia de ser el primero

- Mi nombre es robot

- El mito de la adicción a Internet

- Fundador de Foursquare: “Somos como Facebook o Twitter, pero con localización”

Fundador de LinkedIn: “Hay que separar la vida personal de la profesional”

- Programadores S.A.

El futuro del móvil se prueba en Japón

El banco eres tú

Tanto pagas, tanto recibes

Newsweek se vende. OK, lo estaba haciendo mal. Se había quedado sin alma, sin hueco, sin lectores. Sus portadas y análisis querían llegar a la altura de The Economist y tenían que conformarse con rozar los talones a Time.

Jon Meacham, editor jefe de Newsweek, lo ha explicado en una entrevista esta semana. El mismo día de la noticia. Y lo que ha dicho es tan doloroso como cierto.

“Si no vamos a pagar por las noticias, entonces recibiremos otro tipo de noticias”. En plata: el buen periodismo vale dinero. Si nadie está dispuesto a pagar por él, tendremos periodismo mediocre.

Lo sabíamos. Pero ver a Meacham en The Daily Show, con media américa profunda riéndose de su fracaso (y la otra media navegando en YouTube) le hace a uno preguntarse si realmente le importa a alguien, más allá de nosotros, los plumillas, que el periodismo de calidad se convierta en un producto de nicho. En papel, en online… pero de nicho.

Porque si lo que viene son ideas como cash-for-traffic, apaga y vámonos. Lo va a probar el semanal The New York Observer: pagar a los redactores en función del tráfico que generen sus noticias.

A más páginas vistas, más followers, más comentarios y más enlaces externos, más pasta. Una especie de variable, de incentivo… Si me preguntan, el camino directo y más corto hacia el periodismo-basura.

Aquí les dejo la entrevista a Jon Meacham, via Toni Piqué. A ver si Newsweek tiene la suerte de BusinessWeek y algún loco caritativo no la deja morir.

La publicidad en prensa inspira más confianza que en online

Lo dice McKinsey, en su último informe McKinsey Quarterly: un 66% de la gente cree que los anuncios en periódicos son fiables e informativos, frente a sólo un 12% que opina lo mismo de los banners y un 25% de los enlaces patrocinados.

La gran mayoría opina que la publicidad online es molesta. Dicho en gráfico:

El estudio se hizo entre 2.000 lectores de noticias en Reino Unido en el 2006 y 2009.

Otros resultados interesantes: leemos más que hace tres años, 72 minutos al día en el 2009, un incremento del 20% respecto al 2006, pero preferimos Internet para hacerlo. Especialmente la gente joven entre 25 y 34 años: el 76% prefiere Internet frente al 61% que también opta por la prensa.

¿Conclusiones? Creo que algunas importantes:

1) Se confirma la tendencia (sería absurdo negarla): Internet será en poco tiempo el canal preferido para consumir noticias, tal vez incluso por delante de la TV y lejos de la prensa.

2) La prensa no está muerta:
su publicidad es percibida como creíble, aporta valor añadido. Precisamente el gran problema que tiene Internet. Y si la publicidad funciona, los ingresos seguirán llegando, aunque menores.

3) Las grandes cabeceras tienen una gran baza a su favor:
su marca. Inspira confianza a los lectores, herencia de muchos años de posicionamiento. Si logran trasladar esa imagen a Internet, la rentabilidad online será sólo cuestión de tiempo.

Internet, ese demonio

Regresamos con una foto, la de la izquierda.

Corresponde a la portada del Daily Mail del pasado miércoles día 10… y ya veo la luz que se os acaba de encender: “tabloide, peligro”.

El Daily Mail es el segundo periódico más vendido en Reino Unido (2 millones de tirada diaria), por detrás de The Sun. Es lo que se llama un “tabloide intermedio”: mitad noticias “serias”, mitad basura.

Llegó a mis manos en un vuelo de British Airways (sí, Mr BA da *sólo* tabloides a sus pasajeros…). El titular a toda página le deja a uno temblando: “Facebook bajo ataque

El artículo lo podéis leer aquí, pero os ahorro el trauma con este breve resumen.

Según el Daily Mail, Facebook en un nido de pedófilos en busca de presas. Recientemente, una adolescente británica fue captada y asesinada por un lunático que contactó con ella vía Facebook. Desde entonces, hay una cruzada contra la web.

En la pieza del Mail, un “experto criminólogo” escribía un texto de apoyo titulado, “I posed as a girl of 14 on Facebook. What followed will sicken you“.

Lo que seguía explicaba cómo se hizo pasar por una adolescente en la red social. “Pasaron 90 segundos”, dice, “cuando un extraño ya me había hecho propuestas sexuales de todo tipo”.

Temazo, dirían los del Mail. Si no fuera porque el artículo del “experto” resultó ser falso. El criminólogo nunca había entrado en Facebook y ésta se plantea ahora demandar al Mail. El tabloide se ha disculpado. Pero la presión sigue.

El Ministerio de Interior británico quiere que la web instale el llamado panic button: cada vez que un adolescente crea encontrarse ante un agresor sexual al otro lado de la pantalla, clic, le da al botoncito y recibe asistencia inmediata de un experto o incluso la policía.

La historia es surrealista. La seguridad de los menores es crucial. El “panic button” no es descabellado. Pero imaginemos por un segundo que los lunáticos contactaran por teléfono a sus víctimas. O les escribieran cartas de puño y letra. ¿Criminalizaría alguien al “teléfono”? ¿Cargaría el Daily Mail contra el servicio de correo británico, el Royal Mail? Sería absurdo.

¿Por qué la sociedad, de la que los medios son altavoces, criminaliza entonces Internet y las redes sociales? La respuesta está en parte, creo, en los llamados tecnology scares“, los “miedos a la tecnología”, al avance, a la incertidumbre del progreso.

Al leer el artículo del Mail, me acordé de otro realmente bueno que os recomiendo y que explica muy bien esta teoría. Estrito por el psiquiatra Vaughan Bell, colaborador de Wired UK, recorre la historia de los technology scares aplicados a los medios de comunicación. Unas muestras:

- En 1565, el científico suizo Conrad Gessner advirtió de los problemas que traería la imprenta, “una inundacion de información que sería perjudicial para la mente”, dijo.

- El estadista francés Malesherbes advirtió que las páginas impresas aislarían socialmente a las personas, al no obtener las noticias en la plaza del pueblo leídas en alto, como antes.

- Cuando la radio llegó, se le acusó de causar distracción y problemas escolares a los niños

¿Suena familiar? Podríamos encontrar un “miedo” asociado a casi cualquier avance tecnológico, desde la invención de la rueda al ferrocarril.

Ahora le toca a Internet, el nuevo demonio. Un filón para los medios de “usar y tirar”.

Para más disfrute, no os perdáis el artículo de Bell.

Financial Times: del papel a digital en nueve años

Los resultados anunciados hoy por Pearson, propietario del Financial Times, son buenos y malos a la vez.

Buenos porque los ingresos del grupo (con unidades de educación, editorial y prensa) han aumentado un 17% en el 2009 respecto al año pasado, y sus beneficios un 13%. Nada mal dada la situación del sector.

Pero son malos también, porque esconden más dificultades de las esperadas para sus dos marcas estrella: el periódico Financial Times y su web www.ft.com.

A pesar de avances muy positivos, como los 126.000 suscriptores de pago con los que ya cuenta ft.com (un 15% de crecimiento), el beneficio de FT Publishing (unidad formada por el periódico, la web, el 50% de participación en The Economist y otras revistas especializadas), cayó un 47% y los ingresos un 8%.

Marjorie Scardino, CEO de Pearson, lo dejó claro en su presentación: la publicidad ha aumentado respecto al 2008, “cuando parecía que el mundo había llegado a su fin”, pero hay que ser cauto, especialmente cuando es difícil predecir el futuro “más allá de tu propia nariz”.

Entre los resultados, que se pueden consultar aquí, un gráfico muy revelador muestra el drástico transvase de ingresos del papel a digital dentro del Grupo Financial Times.

Los ingresos del papel pasaron de suponer el 72% del total en el 2000 al 27% en el 2009. Las ventas por publicidad cayeron del 52% al 19% del total en la actualidad. El resto (81%) es pago por suscripción a contenidos.

Viendo estos datos, decisiones como la de El Mundo de lanzar Orbyt, su producto de suscripción por 14,99 euros al mes, no parecen tan descabelladas, a pesar de las críticas.

Eso sí, la información generalista (y su modelo de negocio) poco tiene que ver con la especializada del FT. Veremos cómo llega cada una al 2015.

Periodismo, sartenes y cifras

Aviso: este post es un tanto desalentador. Si eres, fuiste o esperas ser periodista, lo que viene a continuación quizás sea un trago de pesimismo demasiado largo.

A nadie se le escapa. Los medios de comunicación viven la peor crisis en años; los periódicos sangran tirada mes a mes; los digitales no arrancan en rentabilidad; todo el mundo experimenta y nadie encuentra el camino.

El peaje acaba siendo muy alto. Los beneficios se desinflan; los costes aprientan; las redacciones adelgazan; la inmediatez manda y los sueldos no alcanzan ni para pagar la ilusión. ¿Resultado? Una profesión que ya no es lo que era y nadie sabe lo que será.

Hoy aterrizaron en mi email unas palabras que explican esta dura realidad.

Son como una bofetada: te espabilan y te hunden en el hoyo al mismo tiempo. Las escribió un periodista con muchos años de profesión a sus espaldas, alguien que sabe muy bien de lo que habla, reciclado al terreno de la comunicación corporativa.

Me pidió que no revelara su nombre. No deseo convertirme en un “confidencial”, pero sus palabras (copiadas y pegadas a continuación) merecen la excepción:

“… yo creo que lo mejor que traen los periódicos son las cucharas y sartenes.

Fuera bromas. En estos últimos días habré hablado por lo menos con 30 periodistas de diferentes medios (papel & online), os puedo asegurar que el nivel es bajísimo. Tan bajo, que me cuesta entender que todavía nos creamos lo que nos cuentan. El nivel de errores en el periodismo técnico o de precisón (cuando se habla de números, de empresas, de economía, de cualquier cosa que tenga que ver con algo numérico y cuantificable, o sea el 60% de las noticias…) es brutal.

La gente no consulta fuentes expertas (la ausencia de entrecomillados es impresionante), es incapaz de asimilar conceptos tan simples como oferta y demanda, no sabe calcular porcentajes, confunde valor con precio… y podría seguir hasta la extenuación.

Yo cada vez estoy más cansado de los periodistas y su metaprofesión. Echo en falta más humildad, menos arrogancia, más autocrítica, menos compadreo y un poco de visión lateral”.

No podría estar más de acuerdo.

Tampoco puedo dejar de pensar que ahora, nosotros, hacemos el mañana. Vale, tal vez sea sólo una ilusión, pero… ¿acaso se trataba de otra cosa?

El triste panorama del periodismo en España

Leía Factual por dos motivos.

Por mi buena amiga Silvia Cobo, que sabe como nadie de qué va esto del periodismo digital.

Y por Cristina Fallarás, a quien no conozco, pero con cuyas crónicas me tronché desde el primer día. Mordaz, deslenguada, muy mujer y muy suya. Una especie de Pérez-Reverte con tacones.

En realidad hay un tercer motivo. Factual me gustaba. Probé la suscripción durante varios días. Sus portadas tenían algo, eran originales, destilaban criterio, nuevos puntos de vista. En su redacción había mucho talento. El modelo de negocio era arriesgado, sí, pero de eso se trata.

Factual hoy ya no existe. Se acaba de desmembrar. Espada dimitió y el castillo se derrumba tras él.

Crear un medio, contratar a decenas de personas y mandarlo todo al carajo al mes y medio es surrealista. Pero creo que refleja un problema crónico de muchos medios de comunicación en España: la falta de profesionalización.

Se necesitan gestores que entiendan el medio, no puros inversores ni aspirantes a políticos. Cracks del mundo online y el papel. Una dirección con visión comercial, de marketing, tecnológica y periodística. Gente con experiencia fuera de España. Que tome riesgos. Gestores apasionados y no funcionariales. Criterio. Conocimientos. Honradez. Compromiso. Profesionalidad. Y, por encima de todo, cuidar y motivar al personal. En algunos medios todo esto exite. O casi. Pero son demasiado pocos.

Lo que sigue son algunos de los últimos tweets de Fallarás. Lo explican mejor que yo:

“Detrás de mí, el abogado negocia con la empresa. delante, dos docenas de periodistas con un pie en la calle.”

“Era la primera experiencia laboral de blanca (22): ha fundado un diario, ha aprendido a hacerlo y la han despedido, todo en un mes y medio.”

“Silvia y daniel, tuitean, el resto fuma en la puerta. Van a echar, seguramente a unos quince.”

“En la pecera que fue el despacho del director, la gerente, el abogado y una señora propietaria manejan contratos. Ardan. Ardan.”

“El nuevo director ha entrado sin saludar a la redacción. A mí sí me ha dicho hola, claro. A nadie más. Luego, ha ocupado mi silla.”

“Una vez en la sala, ha llamado la gerente a tres redactores, daniel, jordi y carlos, para que entren a hablar con él. El resto finge teclear.”

“Creo que es suficiente. Demasiada mala educación acumulada. Me voy.”

Actualización (31/01/2010): Cristina Fallarás lo cuenta todo con pelos y señales en su blog. Y Silvia en este vídeo.

El coste de moderar comentarios en los medios

Hace unos meses, un artículo en The Guardian dejó un par de perlas. Según un estudio de la Universidad de Cardiff, decía, los periodistas consideran la moderación de comentarios online una “distraccion” de su verdadero trabajo: contar noticias. Todo lo demás, moderneces.

Mencionaba también un dato interesante: la BBC cuenta con 23 periodistas dedicados a gestionar su comunidad, moderar comentarios, estar al tanto de lo que se cuece en los social media… leen entre 10.000 y 20.000 emails al día. Su trabajo consiste en escuchar el “ruido” y transformarlo en material provechoso.

Hoy me he acordado de este artículo al leer otro, Comentarios muy poco edificantes, de la defensora del lector de EL PAÍS, Milagros Pérez Oliva. La gestión de los comentarios en Elpais.com está externalizada a la empresa Interactora, que se encarga de filtrar hasta 10.000 mensajes diarios. Los periodistas no intervienen.

Es un tema peliagudo. ¿Cómo moderar los comentarios para que aporten valor pero no disparen el coste de esta tarea?

En EE UU, siete de los 10 principales periódicos obligan a registrarse para comentar, lo que reduce en un pequeño porcentaje el número de trolls. Otros, como el Mail Online o el Daily Express en Reino Unido, han abierto 100% las puertas y apelan a la comunidad para avisar al periódico en caso de que haya comentarios ofensivos. El resultado: demasiados insultos y sandeces. Y justo al lado de los banners y logos de unos anunciantes cada vez más cabreados. No hay solución sencilla.

Más allá del mecanismo de moderación a utilizar, el quid de la cuestión creo que es quién debe hacerla. ¿Los propios periodistas? ¿Una compañía externa? ¿Community managers internos? ¿Con qué fórmula se obtiene la mejor relación coste-calidad?

La opción de externalizar, sinceramente, no la entiendo. Se externalizan las tareas que no son clave para un negocio. Y la opinión de los lectores sí es fundamental para un medio.

A un periodista le falta tiempo para hacer de policía. Aunque podría intervenir de forma puntual, a mitad o al final del día, a modo de aclaración o ampliación de detalles. Algo que ningún medio está haciendo ahora mismo.

En cualquier caso, lo que parece inevitable es contar con “community managers” internos, a tiempo completo, que lleven el peso de la moderación, incluso participando en nombre del medio. Que sean 23, como en la BBC, o dos, dependerá de los recursos. Mejor esto, creo, que dejar a los lectores en manos de un extraño.

Soitu, y el periodismo que viene

El cierre de Soitu ayer fue una de las peores noticias para el periodismo online en España. Habían logrado algo muy complejo: aportar un enfoque original y contenidos de calidad al renqueante negocio de contar historias. Era una especie de puente entre el periodismo de ayer y el de mañana. Un puente que, de repente, se esfuma.

Se abren muchos interrogantes sobre el futuro de esta profesión en plena transición hacia nadie sabe dónde. ¿Es rentable el periodismo online de calidad? ¿Cómo definimos “calidad” en Internet? ¿Se puede cobrar por las noticias, por el análisis, por ambos, por nada?

Mucho se ha escrito sobre todo esto a raíz de la despedida de Soitu. Recomendables algunos análisis, recopilaciones, posts (y II y III) reacciones y varias opiniones. ¿Conclusiones? Creo que no las hay, pero ahí van unas breves reflexiones:

- Habrá más cierres. Queda más de un año de larga travesía del desierto hasta ver la luz al final del túnel. El 2010 será igual o más duro que el 2009. La palabra que se sigue oyendo en boca de cualquier directivo es “recorte”. En esta situación, simplemente no hay hueco para tantos medios, ni tradicionales, ni digitales. Hay demasiados. Sólo los que estén más diversificados y saneados sobrevivirán.

- Los medios nativos digitales, más expuestos.
Precisamente por eso, por depender casi exclusivamente de la publicidad online, por ausencia de diversificación, los medios digitales sin otros canales de ingresos sufrirá mucho en el 2010. Aunque no más que la prensa tradicional. Quien tenga más pulmón financiero, saldrá adelante. Así de triste.

- El precio de la publicidad online (y offline), por los suelos. Es lo que más está castigando al sector. Imposible mantener a largo plazo un medio de comunicación con los precios actuales de la publicidad. Deben ajustarse al alza. Y eso sólo ocurrirá cuando aumenten los presupuestos de marketing tras la crisis (finales de 2010) y se ajuste a la baja el número de medios relevantes en términos de audiencia.

- Adiós a las grandes redacciones.
Es la gran ventaja y desventaja de Internet. Es muy fácil montar algo, pero muy complejo escalarlo y mantenerlo. Por eso tal vez en unos años veamos sólo dos extremos: 4-5 grandes cabeceras digitales (con o sin soporte tradicional), y 10-15 “nanomedios”, con estructuras de personal interno muy reducidas (15-20 personas) y una extensa red de colaboradores externos. Habrá qué pensar entonces en jubilar o no la palabra “periodismo”.

Google CEO to Murdoch: “You are wrong”

Esto es básicamente lo que dejó entrever ayer Eric Schmidt, el CEO de Google, en una videoconferencia con directivos de medios audiovisuales británicos. Cobrar por contenidos online no funcionará. Literalmente, dijo:

“These models [pago por contenidos] have not worked for general public consumption because there are enough free sources that the marginal value of paying is not justified based on the incremental value of quantity. My guess is for niche and specialist markets … it will be possible to do it, but I think it is unlikely that you will be able to do it for all news.”

Nada que no intuyéramos. Pero que el CEO de Google lo diga tan abiertamente es un duro golpe para las renovadas esperanzas de cobro por contenidos online, lideradas por Rupert Murdoch.

En todo este tema del pago por contenidos y noticias online me sorprenden dos cosas:

- El doble rasero de Google: por un lado se presenta como “aliado” de los medios con nuevas herramientas como Fast Flip, pero por otro avisan de que los intentos de cobrar por contenidos no funcionarán. Tienen toda la razón, pero es curioso. En el fondo lo que están diciendo es: “si el WSJ (o quien sea) cobra por sus contenidos, no funcionará. Si nosotros lo hacemos por ellos vía publicidad, compartiendo ingresos, sí”.

- La absoluta impotencia de los medios. Parece que todos estén esperando a que Google les solucione el problema. Y Google, obviamente, se reclina en su trono riéndose a carcajada limpia. Lo cual lleva a pensar un par de cosas: que la solución al problema de rentabilidad de los medios online no pasa simplemente por cobrar por contenidos de mayor o menor calidad, sino por desarrollar la tecnología y la capacidad de negociación que permita hacerlo de forma sutil e inteligente. Es decir, el problema es la tecnología, no el contenido… Y, más preocupante todavía, que Google tiene tal poder en sus manos que al resto de compañías sólo les queda rezar.

Foto: World Economic Forum

BusinessWeek: se vende. Precio de salida: 1$

No, el papel no lo aguanta todo. La crisis en los medios de comunicación continua. Los tradicionales viven una sangría y los digitales una profunda incertidumbre sobre su futura viabilidad. Lo primero parece inevitable. Lo segundo, al menos, aún está por decidir.

Ayer el Financial Times y Bloomberg anunciaban algo que, curiosamente, había adelantado un blog: la venta de la revista BusinessWeek por parte de sus dueños, McGraw-Hill. La situación era insostenible. Los ingresos por publicidad habían caído el 30% en el segundo trimestre después de muchos desplomes.

Tiene 190 redactores en plantilla y 4,8 millones de lectores en 140 países. Bastante más que los 1,4 millones de The Economist, que parece ser la única revista de análisis económico que resiste sin problema.

Según el FT, el valor de venta de BusinessWeek podría ser de 1$. La razón es toda la inversión que se necesitaría, no sólo para cubrir las deudas, sino también para reflotar la cabecera con una estrategia web rentable e integrada con el producto tradicional (si es que es viable).

Triste. Y, como algunos dicen, sólo cabe preguntarse quién será el siguiente. Porque, no lo duden, habrá un siguiente.

Primer premio de periodismo económico y tecnológico de Accenture

Permitidme esta pequeña licencia para escribir sobre algo que ha sido una tremenda alegría.

Ayer se celebró en el Ritz de Madrid la entrega de premios de la X edición del Concurso de Periodismo de Economía, Tecnología e Innovación, organizado por Accenture. Se presentaron 919 artículos de 292 periodistas en un total de 77 medios.

Tuve la gran suerte y honor de ser nombrado ganador del concurso, por el artículo “Inversores y emprendedores, los héroes de hoy publicado en el CiberPaís (El País) el pasado marzo (PDF). Una enorme alegría.

Sobre el tema del artículo ya hablamos aquí. Requirió un considerable tiempo de investigación y conversaciones a fuego lento con emprendedores e inversores españoles, ingleses y americanos. Datos, ejemplos, tendencias, análisis, muchas ganas y trabajo. Además de una foto de grupo en la que juntamos a 15 inversores y 15 emprendedores tecnológicos. Una gran satisfacción que todo eso se haya reconocido.

Como mencioné al recoger el premio, agradecer a Accenture su apuesta por este galardón. Una contribución más para que no se esfume eso que siempre ha definido al periodismo: pasión. Sin ella, el talento, el análisis y los contenidos de calidad no sirven de nada.

Agradecer también a aquellos que me han dado la oportunidad de demostrar y mejorar en todo ello. Especialmente a Tomás Delclós y Marimar Jiménez, y a muchos otros como Javier Martín, Miguel Jiménez, Carmen Sánchez-Silva, Laia Reventós

Y, por supuesto, a los que comparten mi día a día en lo personal. Sin ellos, nada sería posible.

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