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Periodismo : Wishful thinking

10 apuntes sobre el futuro del papel

16 posts, un evento, 3 invitados, 70 asistentes y cientos de tweets. En BCNMediaLab hemos organizado todo este tinglado durante las últimas semanas para responder a una pregunta: ¿cuál es el futuro de la prensa, el papel del papel?

Sobra decir que no hemos encontrado respuesta, pero sí un par de certezas, que ya es mucho. Algunas están escondidas en los posts que 16 invitados escribieron en el blog: Juan Varela, Pepe Cervera, David Sancha, Mark Porter, Mario Tascón… si no los han leído, pasen y vean, merece la pena.

Ahí van algunas de las claves extraídas entre líneas:

1) Profetizar sobre el fin del papel es absurdo. Frases como “los periódicos desaparecerán, tardarán mucho o poco, pero desaparecerán” o “si no se puede contar en 140 caracteres, no hay historia”, de verdad, dan ganas de reír o llorar. Nada más.

La primera es como el nuevo mantra de algunos gestores de medios en busca de un barniz digital que les rejuvenezca frente al espejo y su audiencia. La segunda la firman muchos nativos digitales para los que el mundo termina en su burbuja de followers y followings. Son las dos caras de una misma moneda. Toni Piqué, maestro de trifulcas, lo suele llamar “esnobismo 3.0”. +1.

Estos días, en las páginas de BCNMediaLab, Borja Bergareche, Juan Antonio Giner o Ramón Salaverría han coincidido en este mismo punto: poner una fecha a la muerte del papel es absurdo. El papel en sí mismo no está muerto. Está muerto el periodismo mediocre, el SEO-periodismo y demás inventos… es decir, punto 2.

2) No importa el soporte, importa el periodismo de calidad. O como dice Giner: “es el vino, no las botellas”. Hace poco lo comentó aquí mismo Luis Martín Cabiedes: “cuando pagamos por un `newspaper´, no pagamos por las `news´, pagamos por el `paper´. Internet no es un soporte nuevo, es la desaparición del soporte”.

Si ya no podemos cobrar por un soporte que no existe, por el aire por el que circulan los datos (eso ya se lo cobran, y bien, las operadoras), habrá que hacer periodismo de calidad y diferenciado. Y por eso seguro que se puede cobrar. El problema quizás es más vulgar: no da para comprar Cayennes ni pagar sueldos de tres cifras, como antes.

3) Vale… pero las pantallas mandan. Se mire por donde se mire, pasamos menos tiempo viendo la tele, leyendo la prensa o escuchando la radio, y más leyendo en el móvil, en el ordenador o en un tablet.

Un dato que aporta José San Clemente: la prensa de papel en España ha perdido 400.000 ejemplares diarios en los últimos 10 años. En 2010, hubo más de 11 millones de lectores de las cabeceras digitales de los diarios online. Juan Varela lo expresaba así: “La hiperconectividad no puede estar en el papel […] la experiencia sensorial se desplaza a las pantallas táctiles”.

4) De medio de masas a medio de nicho. Los periódicos en papel han dejado de ser, o casi, el medio dominante tras la televisión. En formación de opinión, en lectores, en influencia… Son complementarios. Es un efecto de las pantallas y de Internet. Pero eso no significa que vayan a desaparecer (recordatorio: punto 1). Ni que deban hacerlo porque sí, como creen algunos gestores. Confundimos reinvención y reestructuración con desaparición.

“Veo los medios impresos como algo de nicho, concentrándose en textos largos e imágenes de calidad”, dice Mark Porter. Según César Coca, adjunto a la dirección de El Correo, “habrá durante mucho tiempo quienes aprecien leer en papel. No podemos ignorar, sin embargo, que cada vez serán menos”.

5) De lunes a viernes: ediciones breves pero intensas. Así lo cree Bergareche: “De lunes a viernes, las redacciones tendrán que acertar en un apretado sudoku diario que combine profundidad con extensión”. Es quizás la idea más compartida por todos: entre semana la prensa tiene muy complicado hacerse un hueco.

Salaverría cree que “se tenderá a una reducción en la paginación y se generalizará el arrevistamiento”. Y Pablo Mancini dice tres cuartos de lo mismo: “el papel del papel durante los días laborables entró en su fase terminal y el día final está a la suerte del calendario de la industria de la publicidad”.

6) Fin de semana: diferenciación. Hay mucho optimismo respecto al futuro de las ediciones de fin de semana de la prensa. Y las claves, según los invitados, pasan por contenido diferenciado, grandes reportajes, análisis y reflexión. El problema es que muchos medios creen que eso es justamente lo que ya están haciendo. ¿Qué falla?

“El fin de semana, cuando se concentren compradores y anunciantes, los diarios tendrán que aprender a ser imprescindibles en la conformación del estilo de vida de las personas y en la explicación profunda de lo que realmente ocurre”, dice Bergareche. Y otros, como Porter o Emily Bell, creen que se debe cobrar más por estos contenidos. ¿Más de los 2 - 2,5 euros que ya cuesta de media un periódico del domingo? Otro argumento para el punto cuatro: un producto de nicho.

7) Nuevas estructuras para nuevos medios. Todo lo anterior lleva a una reestructuración inevitable de las redacciones de papel. Hasta ahora solo hemos visto lentos y dolorosos recortes y algo de maquillaje organizativo. Pero si los periódicos van a pasar a ser una especie de revista de fin de semana para minorías, quedan muchos tornillos por ajustar.

Enrique Meneses lo explica: “las ediciones digitales, frente a las de papel, pasarán de secundarias a principalísimas dentro de los periódicos […] Los periodistas serán, mayoritariamente, blogueros freelance que dispondran de un “retainer fee”(cantidad que garantiza la prioridad a un medio) pero podrán trabajar para otros periódicos y/o medios”.

8 ) No hay espacio para todos. San Clemente mencionó un dato preocupante durante el evento: España es el segundo país después de Alemania con más periódicos generalistas (nacionales o regionales): 134. La media de la UE es de 72. Pues eso, no hay sitio para todos.

Lo comenta también Javier Barrera: “No creo que vayan a existir varios periódicos en papel en una misma ciudad e incluso se dará el caso de ciudades y provincias sin prensa regional”. En España aún no lo hemos visto, pero si las cosas siguen igual, veremos muchos cierres y fusiones.

9) Segmentación y análisis de audiencias. Si algo ha generado Internet es una fragmentación brutal de la audiencia. Para todos: medios, discográficas, editoriales… En esta situación, conocer y segmentar a tu audiencia para ofrecerle los contenidos que busca, en el soporte que quiere y cuando lo desea, será fundamental tanto en papel como en online.

En palabras de Javier Guallar: “a medida que se clarifique esta diversificación, cada plataforma deberá ofrecer al lector cosas diferenciadoras, no estrictamente una mera repetición”.

10) Contenido, contenido, contenido. La prensa ya no puede sobrevivir como hasta ahora, tiene que asumir otro rol en la sociedad. Y la única forma de hacerlo es seduciendo a los lectores con contenido espectacular. Incluso los de Internet lo entienden. Giner lo deja muy claro: “menos talibanes, menos papirómanos o idolatradores del papel y más “periodismo puro y duro”, que es lo que nos hace falta”.

Foto: rinzing

*Este post también se ha publicado en el blog de BCNMediaLab, un proyecto que impulsamos un buen grupo de amigos.

“Los contenidos siempre han sido mal negocio en Internet”

Seguro que más de uno de los cinco mil y pico periodistas en paro en España se ha preguntado lo mismo alguna vez: ¿me lo puedo montar por mi cuenta? Algunos ya tendrán proyectos en mente, ideas para nuevos medios, o micro-medios, o medios personales… póngale el nombre que quiera.

Eso es lo de menos porque, como siempre, una pregunta lleva a otra: ¿quién paga la fiesta? ¿Hay algún inversor dispuesto a financiar el nacimiento de nuevos medios de comunicación en papel, en online… en lo que sea? La historia reciente no trae buenos recuerdos.

Para conocer qué piensa un inversor de verdad, de los serios, charlé con Luis Martín Cabiedes (@luiso) sobre el tema… esta semana va de entrevistas.

Creo que sobran las presentaciones, pero por si acaso: Cabiedes pertenece a la familia propietaria de Europa Press, de la que es consejero, y además es uno de los inversores independientes más reconocidos en el sector de Internet en España. Ole, Privalia, Rockola, Bubok o Trovit fueron/son algunas de sus start-ups participadas.

Pregunta: ¿Invertirías en un nuevo medio de comunicación?
Respuesta: La respuesta honesta es no. Y la razón es simple: los contenidos todavía no han encontrado un modelo de negocio en Internet. Más de 15 años de historia demuestran que los contenidos siempre han sido mal negocio en Internet y para que un inversor ponga dinero primero hay que convencerle de que hay un modelo de negocio detrás.

Dicho esto, sí creo que hay lugar para periodistas-emprendedores. Hay lugar para publicaciones online especializadas que pueden convertirse en un buen negocio personal o una empresa viable para 3-4 personas. Son lo que llamamos proyectos viables pero no invertibles, es decir, no son escalables ni hay posibilidad de venta.

P. ¿Por qué no?

R. El inversor profesional busca empresas que lleguen a facturar 10 o 12 millones de euros en tres o cuatro años. Un proyecto de contenidos online no tiene este perfil. Además, un inversor no va a comprar algo que no sepa a quién vender. Hoy en día los que deberían comprar estos proyectos, los medios tradicionales, no lo hacen porque lo están pasando fatal.

P. Nadie está dispuesto a pagar por noticias en Internet. El camino parece que no va por ahí, ¿no?
R. Cuando alguien paga por un newspaper, no paga por las news, paga por el paper. Por las noticias no se ha pagado nunca, siempre se ha pagado por el soporte, no por el contenido. Igual pasa con la industria discográfica, que se pagaba por el disco, no por la música. Internet no es un soporte nuevo, es la desaparición del soporte, y si desaparece el soporte ya no puedes cobrar por lo mismo que vendías antes. El problema es que la publicidad online tiene un límite, no lo puede sustentar todo.

P. ¿Qué funcionaría entonces en Internet: combinar contenido de calidad, análisis, con nuevas plataformas tipo tablets, móviles…?

R. No creo que la respuesta esté en las nuevas plataformas. Hay muy poco contenido de pago en el iPhone o en el iPad, ahí se ha impuesto otra vez el modelo de Internet del todo gratis. Como consumidores somos felices, esto es un festín; como empresa, es un reto. Quién está perdiendo dinero son los medios de comunicación.

P. ¿Qué consejos le darías a un periodista-emprendedor que quiera montar un proyecto?

R. La mala noticia es para las empresas de medios, no para los periodistas. Igual que el problema de la música lo tienen las discográficas, no los músicos. Los periodistas, como los músicos, tendrán que ir haciendo bolos. Pero no lo digo en sentido peyorativo, hay buenas oportunidades ahí. No va haber empresas de medios de comunicación en las que trabajar o será muy difícil. Por eso lo mejor es que encuentren su nicho, busquen su público, se hagan fuertes ahí, creen contenidos que la gente quiera leer, que es de lo que siempre se ha tratado, y que no sean más de 4-5 en plantilla. Igual que una banda de música.

P. Y los grandes medios tradicionales, ¿podrán vivir de Internet en el futuro?

R. Ningún medio, sea una tele, un periódico, volverá a ganar lo que ganaba antes. Se les ha acabado. Y nunca el negocio online les va a proporcionar más allá del 10% de la publicidad que tenía en el modelo antiguo. No da. Es inocente pensar que con Internet y el iPad vas a salvar el barco. Tienen que buscar nuevos modelos.

Foto: SeedRocket

* Este post ha sido publicado también en el blog de BCNMediaLab, a raíz del evento sobre periodistas-emprendedores que celebramos el próximo 21 de diciembre. Te puedes apuntar gratis aquí.

El periodismo debe reinventarse

Que el periodismo debe reinventarse es un secreto a voces. Da igual que uno sea periodista, político, directivo con chófer y corbata o ama de casa. A nadie se le escapa que algo debe cambiar (y está cambiando) en este oficio de cazar y contar historias.

Sin embargo, la cuestión es qué cambia, cómo y por qué, quién está impulsando el cambio y quién lo debería hacer. Falta reflexión pero, sobre todo, pasar a la acción y construir el periodismo, los medios y la profesión en la que queremos trabajar en ese futuro que se nos echa encima.

Con esta intención nos juntamos hace ya un tiempo un grupo de periodistas de Barcelona. Después de muchas idas y venidas, de comidas y reuniones, hemos lanzado BCNMediaLab, un espacio para gente con ganas de reinventar la profesión, para periodistas con ganas no solo de pensar, también de reaccionar.

BCNMediaLab lo impulsamos ocho personas y muchas más detrás. Empezamos con una serie de encuentros cada dos meses en los que discutiremos los retos del sector. Este jueves 21 celebramos el primero, con tres invitados de lujo y un tema caliente: ¿cuán fina debe ser la frontera que separa la marca personal online de los periodistas y los medios a los que representan o en los que trabajan?

Vendrán muchos más encuentros, ideas y contenidos. Tenemos pocas cosas claras, pero las razones por las que el periodismo debe reinventarse sí. Y son 10:

1. El periodismo no está muerto, tampoco morirá.

2. No se trata de hacer un nuevo periodismo, sino de repensar las bases del periodismo. Deconstruir para volver a construir.

3. La autocrítica es necesaria si el periodismo quiere recuperar su credibilidad.

4. El periodismo necesita recuperar su función social.

5. El cambio tecnológico ha trastocado toda la cadena de valor. No sólo cambian los modelos de negocio sino que queda alterado el propio ejercicio de la profesión.

6. La tecnología es un medio, no un fin en sí mismo. Puede ser un gran instrumento para hacer mejor periodismo, pero hace falta investigación, creatividad y voluntad para querer explorarlo.

7. El periodismo ya no pertenece en exclusiva a sus instituciones y empresas tradicionales.

8. Vemos con preocupación la dificultad de las empresas periodísticas tradicionales para encontrar modelos de negocio rentables. Queremos ayudar a explorar nuevas posibilidades.

9. Para que exista un periodismo de calidad se debe garantizar unas condiciones jurídicas y laborales adecuadas para la persona que lo ejerce.

10. No sabemos cómo será el periodismo del futuro, porque somos nosotros quienes podemos escribirlo.

Doce años de “CiberPaís”… y los que quedan

Esta es la portada del último número en papel del CiberPaís y hoy escribo ahí mi último artículo. Demasiados finales en una misma frase.

Es irónico (y una señal de los tiempos que corren) que un escueto post haya destapado la noticia del cambio, desconozco si a mala leche.

Un amiguete fiable me dice que para nada, que todo empezó en un hilo de emails que acabó transformándose en una reflexión sin malicia.

Luego Internet se encargó del resto, del ruido, el machaqueo tuitero y los gurús del “ya te lo dije” que en realidad nunca dijeron nada. Ruido, ruido, ruido y digestión posterior. Lo normal.

Hubo de todo. Críticas constructivas y absurdas, rectificaciones, pesimismo, incredulidad, nostalgia y reconocimiento del trabajo bien hecho.

Cuando me comunicaron el cambio la semana pasada se me escapó un “quéputada” mental. Luego un hilo de tristeza. Y más tarde, al ver los planes de continuar en papel a diario y reforzar en online, la decisión me pareció tan lógica como inevitable.

Las grandes cabeceras viven la transición más violenta desde su fundación. Caen los ingresos en papel, Internet camina aún en pañales en rentabilidad y los contenidos, las fuentes y la investigación se resienten con el apretón. Imposible cobrar por un modelo en plena reconversión.

Creo que habrá que esperar al menos cinco, ocho o 10 años para que todo vuelva a rodar. Cuando no tengamos un PIB en rojo ni un 20% de paro; cuando los anunciantes quieran arriesgar y gastar más en online; cuando los Apple, Google y compañía vean en la información digital un modelo de negocio como la música o las series de TV; y cuando los medios logremos convencer a la gente de que el buen periodismo cuesta dinero, entonces habremos salido del túnel.

El hoy y el mañana es digital y el papel tal vez acabe siendo un producto de minorías, sin desaparecer. Aunque quién sabe, la vida da muchas vueltas.

No sé quién lo dijo hace poco ni dónde lo leí, pero la idea se me quedó grabada: “Los periodistas tenemos que aprender a vivir felices en la incertidumbre”. Pues eso.

El CiberPaís para mí había sido una apuesta casi personal. Empecé en el 2006 y más tarde dejé mi trabajo en el 2008 para dedicarme de lleno a esto del periodismo, con pasión y sin prejuicios entre bits ni papel, con una idea fija en la mente: intentar contar buenas historias.

Ahora se abre una nueva etapa. Seguiré dando guerra (la que me dejen) en el día a día en papel y en online.

Ah, y sobre las historias, ustedes mismos ;) Les dejo 10 de mi baúl particular a las que guardo un cariño especial. Vendrán más.

- Tabletas, la pelea ya está aquí

Ingenieros arrepentidos

La importancia de ser el primero

- Mi nombre es robot

- El mito de la adicción a Internet

- Fundador de Foursquare: “Somos como Facebook o Twitter, pero con localización”

Fundador de LinkedIn: “Hay que separar la vida personal de la profesional”

- Programadores S.A.

El futuro del móvil se prueba en Japón

El banco eres tú

Tanto pagas, tanto recibes

Newsweek se vende. OK, lo estaba haciendo mal. Se había quedado sin alma, sin hueco, sin lectores. Sus portadas y análisis querían llegar a la altura de The Economist y tenían que conformarse con rozar los talones a Time.

Jon Meacham, editor jefe de Newsweek, lo ha explicado en una entrevista esta semana. El mismo día de la noticia. Y lo que ha dicho es tan doloroso como cierto.

“Si no vamos a pagar por las noticias, entonces recibiremos otro tipo de noticias”. En plata: el buen periodismo vale dinero. Si nadie está dispuesto a pagar por él, tendremos periodismo mediocre.

Lo sabíamos. Pero ver a Meacham en The Daily Show, con media américa profunda riéndose de su fracaso (y la otra media navegando en YouTube) le hace a uno preguntarse si realmente le importa a alguien, más allá de nosotros, los plumillas, que el periodismo de calidad se convierta en un producto de nicho. En papel, en online… pero de nicho.

Porque si lo que viene son ideas como cash-for-traffic, apaga y vámonos. Lo va a probar el semanal The New York Observer: pagar a los redactores en función del tráfico que generen sus noticias.

A más páginas vistas, más followers, más comentarios y más enlaces externos, más pasta. Una especie de variable, de incentivo… Si me preguntan, el camino directo y más corto hacia el periodismo-basura.

Aquí les dejo la entrevista a Jon Meacham, via Toni Piqué. A ver si Newsweek tiene la suerte de BusinessWeek y algún loco caritativo no la deja morir.

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