Horizonte

Imagínense ahí sentados, al borde de la brisa, entre silencios y recuerdos, comprendiendo, por fin, después de tanto tiempo, el verdadero sentido de las cosas

Toca tomarse un respiro, corto, hasta finales de agosto, lo suficiente para no echarnos de menos.

Disfruten del verano.

Foto: fotografika phantastika *slowly back*

¿El gadget más inútil del 2009?

La realidad, como siempre, iguala o supera a la ficción.

El pasado 1 de abril, en el April Fools, hablábamos de una de las mejores falsas noticias del día, la de Wired, diciendo que Twitter estrenaba su propio cacharrito sólo para twittear, el TW-900. Tan ingenioso como absurdo.

Hoy la compañía Peek acaba de hacer realidad la noticia con su TwitterPeek. “El primer dispositivo móvil del mundo solamente dedicado a Twitter“. Eso dicen.

Hasta ahora el Peek era un dispositivo móvil que sólo servía para enviar y recibir emails.  Y lo hacía muy bien. Pero el tema se les ha ido de las manos.

Por 99$ y 8$ al mes, el TwitterPeek te deja twittear a diestro y siniestro, sin restricctiones. También está por 199$, sin cuota mensual de servicio.

Con las decenas de clientes de Twitter disponibles para smartphones… ¿quién va, en su sano juicio, a comprar un “TwitterPeek“?

Un alto en el camino…

Ha sido una primera mitad de año tan agotadora como interesante.

Noticias, reportajes, entrevistas, blogs, twitter, reuniones, proyectos, pensamientos, deseos, frustraciones y pura alegría

Todo eso se merece un descanso… buscar y encontrar.

Feliz verano a todos. Hasta Septiembre!!

Foto: Yusimoto

Twitter, el “ruido” y la credibilidad…

Twitter puede ser el medio más rápido pero no el más fiable.

Tras la muerte de Michael Jackson, el rumor de que el actor Jeff Goldblum (”La mosca”, “Parque Jurásico”) había muerto en Nueva Zelanda explotó en Twitter. En apenas unos minutos era trending topic. En unas horas, todo el mundo lo daba por cierto.

Menos el actor, que jamás llegó a pisar Nueva Zelanda. El siguiente vídeo es la parodia más hilarante que he visto sobre el tema. Cómo no, de manos del fantástico Stephen Colbert.