De ventanilla en ventanilla con Bolonia
La situación es seria. No hay que ser catastrofistas, pero sí realistas. Las reformas acometidas en España para converger hacia el Tratado de Bolonia han dejado en la cuneta, de momento, a las ingenierías informáticas técnicas y superiores.
La situación es tan simple como preocupante. La informática es una profesión no regulada profesionalmente desde hace más de 30 años. Primer error. Esto ha llevado a que, en los cambios hacia Bolonia, tampoco se regule académicamente.
Es decir, mientras todas las titulaciones cuenta con fichas académicas que especifican las materias a impartir y los conocimientos a adquirir, la informática (y la ingeniería química) no.
¿Resultado? Un desincentivo brutal para las futuras generaciones. ¿Para qué estudiar 5 años la carrera cuando cualquier licenciado podrá ejercer de informático? De no regularse académica y profesionalmente, cada vez habrá menos y menos estudiantes de ingeniería informática.
El déficit actual de profesionales técnicos se irá agrandando más y más. Y, al final, perderemos competitividad con otros países europeos. Y las TIC, el sector TIC, justo cuando más lo necesita la economía española para cambiar su modelo de crecimiento, será incapaz de tomar el relevo por falta de talento local. A importar ingenieros. Eso si hay dinero.
Ayer publicaba en Cinco Días un artículo sobre el tema. En este otro hay un análisis más específico. Lo más grave de todo es que es un tema puramente político y burocrático.
Hablé con el Ministerio de Ciencia e Innovación. Junto a la CODDI, están intentando resolver el tema de las fichas académicas. Tal vez se llegue a tiempo. Pero de la regulación profesional, se desentienden. “Habla con Industria y Economía” me dijeron.
Llamé primero al Ministerio de Industria. “No tenemos competencias para regular profesionalmente la ingeniería informática, habla con Economía”. Y en Economía, más de lo mismo: “No podemos hacer nada”.
De ventanilla en ventanilla. De Gobierno a Gobierno. Todos se pasan la patata caliente.
Reprochable cuando se trata de simple papeleo. Penoso cuando son miles de estudiantes, profesionales y todo un sector TIC quien se la juega.
Foto: acebal
