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Mobile World Congress : Wishful thinking

MWC12: software, cacharros y chinos


Termina el MWC y deja una buena ristra de novedades, manifas, caos circulatorio y 67.000 asistentes. Extraño balance.

Ayer contábamos por aquí lo más destacado de los dos primeros días. Ahí va una segunda ronda a modo de cierre.

Empecemos por las operadoras, que este este año se lo han montado bien, hay que reconocerlo. Telefónica ha sido la más activa, con iniciativas como Dual Persona, para mantener un perfil personal y otro profesional en un mismo teléfono de empresa, o con el acuerdo de Mozilla para crear móviles baratos basados en HTML5.

El otro plato fuerte, además del LTE que por fin se hace realidad, ha sido Joyn, la marca comercial que las operadoras han adoptado para lanzar su servicio de mensajería (RSC-e) y tumbar a Whatsapp, ChatOn y similares.

La comparación con Whatsapp en realidad es inexacta porque la tecnología de Joyn se basa en un protocolo estándar que compartirán todos los operadores en lugar de una mera aplicación, pero está claro que nace como respuesta a la enorme caída de ingresos por SMS.

Quizás llegue tarde pero si cumplen plazos, presentan en verano y funciona bien, podría borrar del mapa a la competencia. La propia integración entre operadores será la gran ventaja.

Más cosas. Samsung este año no ha presentado grandes novedades a excepción del tablet Galaxy Note 10.1 (en la foto), que incorpora un lápiz digital, el S-Pen. Los coreanos siguen empeñados en colarnos un puntero en el bolsillo y no sé si lo van a conseguir.

Salvo por el S-Pen, el Galaxy Note 10.1 es espectacular, uno de los aparatos que más me gustó de la feria. Lo estuve probando un buen rato y va como la seda, con la última versión de Android y varias aplicaciones diseñadas especialmente para el equipo.

Sin embargo, lo siento, lo del puntero en la era táctil lo veo redundante. ¿Soy el único que encuentra absurdo utilizar la goma de borrar digital del extremo del lápiz como si estuviéramos en EGB?

Windows Phone ha pasado casi más desapercibido que el “Windows todoterreno“, el Windows 8, del que presentaron su versión beta. La jugada de Microsoft es tan lógica como necesaria: una misma experiencia de uso en cualquier aparato, sea un tablet, un móvil o un PC. A falta de probarlo a fondo, lo que han mostrado promete mucho.

En la sección “otra cacharrería” no podemos olvidarnos del invento que montó NTT DoCoMo para cargar baterías en 10 minutos. Qué haríamos sin los japoneses.

Tampoco del Era, el smartphone de gama alta de los chinos de ZTE que competirá con los otros chinos de Huawei y su Ascend D. Sí, ha sido una feria muy china.

Motorola mostró su apuesta por la gama media/baja con el Defy Mini y precisamente este terreno de los smartphones baratos será uno de los más calientes en los próximos años.

Algunos ningunean a Nokia por obsesionarse con llegar a los próximos 1.000 millones de clientes, esos que viven en Brasil, México, Argentina, China o India, pero la supervivencia de Nokia (y la del resto) dependerá precisamente de conseguirlo (con una negocio previo estable en Europa y EE.UU, claro). Quien gane en los emergentes ganará a largo plazo.

Por cierto, curioso lo de Latinoamérica, es una de las regiones con mayor crecimiento en el uso de smartphones, con Brasil y Argentina a la cabeza, y solo hubo seis firmas de América del Sur presentes en la feria. Estar en el MWC no sale barato: unos 12.000 euros por un micro-stand de 9 metros cuadrados.

En fin, se cierra una feria que, como otros años, ha vuelto a ser un oasis en medio del caos. De puertas hacia dentro la cosa funciona, sí con colas y aglomeraciones y WiFi a pedales de vez en cuando, pero soportable. De puertas hacia fuera reina el caos de transporte, hoteles a reventar y precios desorbitados. El año que viene, seguro, mejor.

Hasta aquí la cara A. Para la B pasen y lean a Txaumes, lo clava.




Tendencias y ‘hype’ en el Mobile World Congress


Otro año más en el MWC de Barcelona y van cuatro.

Venir esta vez ha tenido un precio: un Dell XPS que se me quedó frito entre los dedos el primer día, ayer por la mañana, para empezar bien el lunes. Y así, plof, de repente, fuera de juego. Lo de la dependencia tecnológica nos lo tenemos que hacer mirar.

Superados los imprevistos, he podido ir de aquí para allá, trastear con smartphones y escuchar buenas y malas nuevas.

Como siempre, lo más difícil del MWC es diferenciar entre el ruido y lo esencial, entre las novedades diseñadas a golpe de PowerPoint, porque algo hay que presentar, da igual que luego se lo lleve el viento, y las que realmente tienen un impacto más allá de la palabrería.

Ha habido más de lo primero que de lo segundo. Tanto que incluso de lo más destacado ha salido de terreno patrio, la decisión de Telefónica de financiar smartphones de alta gama para que más gente pueda permitirse uno. La pujanza de los fabricantes chinos Huawei y ZTE ha sido otra de las sorpresas, y bienvenida. Cuanta más competencia mejor.

Pese al la calma chicha, este año el smartphone ha recuperado protagonismo. La anterior edición podría haberse rebautizado como el “Tablet World Congress”. Pasada la euforia, los fabricantes se han vuelto a centrar en los móviles para intentar presentar algo nuevo.

Lo han conseguido solo a medias. Quitando los procesadores de cuatro núcleos, diseños ultrafinos y sensores de 41 megapíxeles, poco más que rascar. Mientras en los pasillos ya se oían murmuros sobre el iPhone 5.

Pero al grano. Ahí va lo que más me ha llamado la atención de estos dos primeros días:

- Caras nuevas. Entre los modelos presentados han destacado el Sony Xperia S, el primero sin el lastre de Ericsson, las tres versiones del HTC One, y el Ascend D de Huawei (en la foto). Panasonic intenta regresar a Europa en móviles con el Eluga Power, con NFC para pagos y una batería que se puede recargar al 50% en media hora. Curioso, se habla poco o nada de baterías en la feria y es el principal punto de queja de los consumidores.

- Nokia sigue buscando. La finlandesa ha regresado con stand propio al MWC y con tres nuevos modelos, el Lumia 900 (480 euros), Lumia 610 (190 euros) y el PureView, que incorpora un sensor para fotos de 41 megapíxeles (en realidad un máximo de 38). Me temo que la expectación que ha levantado el PureView va a ser tan sonora como el fracaso. Después de probarlo un rato, de inspeccionar los cientos de funcionalidades de edición de vídeo e imagen, sigo sin verlo: ¿para qué quiere un usuario medio un móvil con cámara en esteroides? ¿Para qué quiere un fotógrafo profesional una producto inferior al equipo que está acostumbrado? Por más que le hice estas preguntas a la gente de Nokia en las demos, no supieron responder.

- Tablets en segundo plano. Se han presentado unas cuantas tabletas. Las más interesantes el Media Pad de Huawei, que ha entrado fuerte: procesador de cuatro núcleos, 10 pulgadas y muy fina, solo 8,8 milímetros de grosor, y el Samsumg Galaxy Note 10.1, con lápiz digital. Asus ha aireado su Padfone, en realidad un híbrido entre tableta y móvil. Ver, tocar y siguiente. El típico producto que los consumidores nunca acaban de entender.

- Imperio Android. En apenas un par de años Android se ha colado en las tabletas y smartphones de todos los fabricantes, ha vuelto a dominar por completo la feria eclipsando a Microsoft y a su alianza con Nokia. Y no solo en EE.UU. y Europa, en Latinoamérica, con Brasil como motor, Android es de largo el sistema operativo dominante.

En todo el mundo se activan 850.000 equipos Android cada día. El problema sigue estando en la fragmentación y la seguridad. Kaspersky Labs lo apuntaba en su rueda de prensa: el 75% del malware en móviles se detecta en equipos Android. Y no por ser más inseguro, sino por ser mucho más abierto y tener mayor cuota de mercado, lo que le hace un blanco muy apetecible para cibercriminales.

Vistas las novedades, un par de cucharadas de ‘hype’:

- Pagos. Verifone, Visa y compañía han mostrado sus acuerdos para llevar de una vez los pagos al móvil de forma masiva pero la realidad es que el NFC está aún muy lejos de incorporarse de serie a la mayoría de smartphones. Además, falta por actualizar toda la infraestructura de pagos en las tiendas. Otro año será.

- Repelentes de agua. Difícil esquivar las urnas de agua con móviles y tabletas hundidos en el fondo. En el ShowStoppers hubo hasta tres pequeñas compañías “rociando” con repelente de agua a todo el que se les acercaba. El Motorola Defy y el Panasonic Eluga también presumían de repelencia. Me cuesta creer que vayamos a hablar de este tema el año que viene. Por favor, más baterías de larga duración y menos impermeables.

- Procesadores de cuatro núcleos. A Qualcomm, Intel y Nvidia les ha dado por saltar a los procesadores de cuatro núcleos. ¿Las ventajas para el consumidor? Realmente escasas. Sin contenidos que aprovechen el tirón en gráficos y velocidad, poca diferencia vamos a notar. Si los desarrolladores se lanzan a crear juegos y apps más complejos que expriman bien el chip, vale. Hasta entonces, llamémosle hype, físico y palpable, pero hype.




La semana del ‘Tablet World Congress’

¿El Mobile World Congress? Bien, gracias, hemos sobrevivido, que no es poco. Cuatro días de continuas ruedas de prensa, cientos de emails, entrevistas, keynotes, pruebas de gadgets y comidas a las 5 de la tarde a base de bocadillos y galletas tienen su aquel.

El multitasking también tiene sus límites por lo que no me he pasado mucho por aquí. Pero digerida la avalancha de información, ahí van algunas de las grandes tendencias que se han visto en la feria:

- Del ‘Mobile World Congress’ (MWC) al ‘Tablet World Congress’: lo malo de elegir el nombre de un evento de tecnología es que en un par de años se te puede quedar obsoleto. Algo parecido le ha ocurrido al MWC: más que de smartphones, hemos hablado de tabletas.

Estaban por todas partes. Motorola, Samsung, LG, Acer, Huawei, Toshiba y Viewsonic, entre otros, aprovecharon para mostrar sus modelos y HTC para lanzar el suyo.

La medidora Webtrends analizó las palabras más citadas en la Red relacionadas con el MWC entre el 13 y el 17 de febrero (en la infografía de la izquierda) y el 48% hacían referencia a tablets, el resto a smartphones. Y vean ese 56% que se lleva Google Android…

- Google, la referencia: hablando de Google… sin duda, ha sido la que mejor ha sabido llamar y captar la atención en el MWC. Decir ahora que Google es la referencia en móviles puede parecer obvio, pero si tenemos en cuenta que hace 2 años Android no aparecía en ninguna parte y que este año su stand ha sido uno de los más concurridos y originales, el progreso es alucinante.

- Los operadores no se rinden: no han tirado la toalla en ninguno de los frentes en los que declararon la guerra hace un año, como las tiendas de aplicaciones o el cobro a las empresas de Internet por usar su infraestructura. Lo tienen difícil en ambos.

- Nokia, en horas muy bajas: desde mi punto de vista, la situación de la finlandesa es preocupante. Empezó el MWC el domingo 13 diciendo que este año estrenarían su primer móvil con Windows Phone para acabar negándolo por otros canales. El nivel de incertidumbre es brutal y, mientras, su última oportunidad de renacer se le escurre de las manos. ¿Quién en su sano juicio va a comprar ahora un móvil Symbian? ¿Quién va a esperar a 2102 por uno con Windows Phone?

- Ojo a lo nuevo que viene. Quizás de lo más fresco de la feria: las miradas hacia temas aún por explotar como la aplicación de la tecnología móvil a la salud (mHealth), la supuesta explosión de pagos con el celular en el 2011, el uso de aplicaciones y sistemas operativos móviles en múltiples ámbitos, desde el coche a los electrodomésticos, o la innovación en 2020.

- Y sobre el MWC… éxito (relativo). Sí, las cifras están muy bien. 60.000 asistentes, un 22% más que el año pasado. Mandamases para parar un tren (hasta 50 CEOs, entre ellos los de Google, Twitter, Microsoft, Nokia…). Más de 12.000 desarrolladores… podríamos seguir.

Sin embargo, problemas básicos como la falta de conectividad WiFi y 3G, auditorios demasiado pequeños para la avalancha de gente, una sala de prensa caótica donde había que tirarse por el suelo para trabajar y los eternos problemas de hoteles caros y robos constantes ponen a Barcelona en una mala posición para competir con Milán, Munich o París a partir del 2012. Sería una pena que se llevaran la feria a otra parte. Mi intuición me dice que lo harán.

Por cierto, también a modo de resumen, este jueves hablé unos minutos en el programa de Cadena SER La Ventana, conducido por Gemma Nierga, sobre el Mobile World Congress y cómo serán los móviles en 2020. Poco tiempo para entrar en detalles, pero la experiencia fue muy curiosa. Podéis escuchar el audio aquí (a partir del minuto 10, más o menos).

Mobile World Congress 2010: Apps, apps, apps…

Sabíamos que las aplicaciones iban a dar que hablar en el Mobile World Congress (MWC) de Barcelona este año. Pero, la verdad, no tanto.

Los dos principales fabricantes de celulares del mundo, Samsung y Nokia, se han desmarcado con iniciativas a cada cuál más sorprendente.

Primero el coreano, en un evento por todo lo alto (bailarinas voladoras incluidas) el domingo a la noche. Presentó Wave (en la foto), un móvil interesante, con pantalla Amoled de 3,3 pulgadas y demasiadas funciones (precio esperado de 330€).

Pero eso fue lo de menos. Lo que realmente llamó la atención fue Bada: para unos un sistema operativo basado en Linux (como dice la coreana), para otros una plataforma abierta de desarrollo de aplicaciones.

¿Tenía necesidad Samsung de inventarse un “sistema operativo”? ¿Hay hueco para otro en el mercado? Bada, pese a lo que afirma Samsung, parece más una plataforma de desarrollo cuyo “front-end” es Samsung Apps. Lo de SO, suena más un gancho de marketing que otra cosa. Habrá que ver la reacción de los desarrolladores.

Pero si lo de Samsung fue un movimiento arriesgado, lo de Nokia e Intel fue aún más allá. Ambos gigantes han anunciado MeeGo, la fusión de las plataformas Moblin de Intel y Maemo de Nokia, ambas basadas en Linux. La decisión tiene sentido desde el punto de vista de la consolidación: hay demasiadas plataformas, demasiada fragmentación. Con MeeGo, se reduce la complejidad para los desarrolladores.

Pero presentar una nueva dirección para Maemo, apenas un año después de su estreno oficial, y después de haber lanzado el N900 el pasado Septiembre, creo que envía una señal muy confusa. O como comentaba esta mañana en la rueda de prensa, un bandazo en toda regla. Tal vez el bandazo adecuado a largo plazo, pero de momento, arriesgado.

Por su parte, Microsoft ha presentado su Windows Phone 7 Series: el sistema operativo de los Windows Phone del futuro. Sinceramente, una grata sorpresa.

Su concepto de interfaz de usuario es completamente nuevo. Nada de iconos “a la Apple”, como toda la industria se ha empeñado en copiar. Windows Phone 7 se organiza en “tiles“, o baldosas de contenido, y en torno a centros o “hubs”: un área para juegos, otra para vídeos y música, otra para productividad, otra para contactos… y lo que es más interesante, integra toda la actividad dispersa en servicios web y aplicaciones. Una línea apuntada también por Samsung con el Wave y en la que ni iPhone ni Android han entrado.

Lo malo: hasta Navidad del 2010 no veremos Windows Phone 7 hecho realidad en teléfonos de LG, Samsung, HTC o Sony Ericsson, algunos de los partners de lanzamiento. La presencia de otros socios, como Toshiba, Garmin-Asus, HP o Dell, indica que llevarán el concepto más allá del celular a otros dispositivos móviles e incluso televisiones.

AT&T y Orange serán los operadores de referencia en el lanzamiento de los Windows Phone 7 Series (en EE UU y Europa, respectivamente), pero Telefónica también está a bordo, tal vez en una segunda fase en el 2011. Ese es el problma, demasiado lejos para tanta promesa.

Por lo demás, el MWC ha dejado hasta ahora otro buen puñado de noticias interesantes. Siguiendo con la fiebre de las apps, la asociación de 20 operadoras para crear la Wholesale Applications Community, donde están todas las grandes. O el anuncio de Vodafone de lanzarse a vender libros electrónicos, dentro de su servicio 360.

Aún así, después del primer día, algo está claro: las aplicaciones (y sus tiendas, y sus plataformas abiertas), mandan.

Por cierto, este es el vídeo que utilizó Microsoft en la presentación de Windows Phone 7 Series… parece que hay esperanza:

Mobile World Congress `09 Round-up

Se acabó el MWC. Al final el estrés y las prisas pudieron más que el “live coverage”, pero algún detalle se ha dejado caer. Ha sido una feria potente, como el año pasado, pero falta de brillo e innovación. Coincido con otros análisis: la industria sigue al completo el rebufo del iPhone dos años después de su estreno.

Se han presentado nuevos modelos, nuevos servicios, pero ninguno disruptivo. Todo parece un gran “brianstorming” partiendo de la base sentada por Apple. ¿Algunas de las claves del MWC?

Ausencias y presencias: Apple, Google y Dell han sido los grandes ausentes. Apple ausente en cuerpo, pero presente en alma, en la filosofía de prácticamente todos los nuevos móviles lanzados por sus competidores. Google ha apostado fuerte con Android y no entiendo su ausencia en la feria. Al menos debería pasarse, el software no debe ser tan metafísico. Y Dell ha confirmado que los rumores de su entrada en el segmento de smartphones eran sólo eso, rumores.

Los nuevos: Acer y Asus-Garmin. La de Acer, a pesar del caótico evento de presentación, ha sido una agradable sorpresa. Su serie Tempo es mucho más completa de lo que se esperaba. Y el Nuvifone de Asus y Garmin crea un híbrido entre GPS y móviles que deja en la cuneta a TomTom y Tele Atlas.

Los destacados: HTC Magic (G2): un HTC Dream muy bien maquillado, con vídeo y un Android más rápido; Samsung Omnia HD: increible calidad de imágen, aunque la respuesta de la pantalla táctil sigue siendo la de todos los Samsung: regular; Nokia E75: Nokia va poco a poco puliendo su diseño. El N97 y el E75 son modelos muy completos. Todos, salvo por el precio, rompen la línea entre smartphones de empresa y de consumidor… una línea que se irá erosionando más y más en el futuro.

Software y contenido inteligente. Con la explosión de sistemas operativos y tiendas de aplicaciones, se acerca una ola de nuevos contenidos. Eso es lo que le hacía falta al sector. Ahora falta una forma de eliminar las islas de información en la web fija y la móvil, una suerte de Open ID entre ambos mundos. Si a eso unimos recomendaciones y socialización (de la localización no estoy tan seguro), el teléfono se convertirá, de una vez, en la nueva plataforma de comunicación. ¿Los grandes perdedores? Los operadores, que ven como todos los ingresos provenientes de las aplicaciones se les escurren de las manos.

Foto: Sony Ericsson Idou

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