Televisión en 3D: el factor “wow”

Cuando una compañía, o un sector al completo, se encomienda al factor “wow” para alcanzar el éxito, mal asunto.

¿Factor “wow”? Sí, ya sabes, esa boca abierta que en teoría se nos quedará al encasquetarnos las gafas y ver los goles de Messi o las caderas de Jolie en 3D en la tele del salón. “Wow”, “ohhh”, “hostia!”… Las posibilidades son infinitas.

El caso es que cualquier directivo de Samsung, LG, Sony o Panasonic al que se le pregunte estos días por el futuro del 3D TV tiene preparada exactamente la misma declaración: “será un éxito. Con el HD la gente dice, “bueeeno, está bien”. Pero con el el 3D simplemente se quedan sin palabras: “woooow”.

Escuché esta frase unas cuantas veces hace un par de semanas en un viaje de prensa a la sede de Sony en Reino Unido.

Sí, me encasqueté las gafas, probé las teles, vi cómo se filma contenido 3D, cómo se transforma una imagen 2D en estereoscópica, las enormes cámaras que utiliza Sky para grabar los partidos de la Premier League y retransmitirlos a los pubs en 3D… En este artículo conjunto con mi compañero Lluís Alonso hablamos del tema.

¿Mi opinión? la 3D TV, de momento, está sobrevalorada. Sufre de mucho humo y demasiado marketing. Las expectativas son desmesuradas.

Sony confía vender 25 millones de LCDs hasta marzo del 2011, de las cuales un 10%, dice, serán 3D. Según DisplaySearch, en el 2013 se comercializarán 15,6 millones de televisores 3D en todo el mundo, un incremento del 1.200% respecto al 2010. ¿Realista? Creo que no.

El 3D ha sido una revolución en el cine, pero el traslado a la TV será más complicado:

- Las teles 3D valen entre un 25% y un 35% más que las normales. Suma las gafas (más de 130 euros), añade un lector Blu-ray para contenido empaquetado (unos 200 euros más) y suscripción a contenidos 3D premium del canal que se atreva a lanzarlos. Sale caro.

- Hay una ensalada de estándares en la producción y transmisión de contenidos. Hasta que no se consiga interoperabilidad entre equipos y software, el despegue tardará.

- Los canales HD están todavía en su infancia. Sin infraestructura HD existente, la inversión que tiene que hacer una cadena para emitir contenido en 3D es casi prohibitiva.

- La sensación de 3D no es despanpanante. Está bien, pero nada que ver con el cine. Si encima la tele 3D no es de alta gama y te sientas a más de 3 metros de distancia, el efecto se diluye.

En un par de años, tendremos 3D en la tele queramos o no. Cuando vayamos a comprar un equipo la mayoría de modelos ya estarán preparados. Y a un precio razonable.

Pero creo que los contenidos 3D serán mucho más de nicho de lo que hoy nos quieren vender: deportes, películas y algún documental. Lo demás, plano, plano, muy plano.

¿Compite el iPhone con el Kindle de Amazon?

La compañía ScrollMotion, con sede en NYC, se dedicada a comercializar aplicaciones para el iPhone y acaba de lanzar Iceberg, que permite la lectura de libros digitales en el teléfono de Apple.

Presenta títulos populares como “The Golden Compass” de Philip Pullman. Y precios absurdos: 28$ por bajarse algún libro de la editorial Knopf cuando el mismo ejemplar se puede adquirir por 9,99$ en Amazon o comprar en tapa dura por 16,50$.

No es nada nuevo. Otras aplicaciones para el iPhone, como Stanza, Bookshelf o Classics ya ofrecían capacidades similares a Iceberg.

La novedad es que se empieza a hablar del iPhone como aspirante a eReader, capaz de competir con el Kindle (del que se han vendido 250.000 unidades en su primer año) el iLiad o el nuevo Reader PRS 700 de Sony.

Hace no mucho escribí sobre el tema y mi conclusión fue clara: un lector con tinta electrónica, conexión Wifi, apertura de formatos para descargar eBooks de múltiples fuentes, un par de horas de batería y diseño creativo podría ser un aparato que realmente revolucione el sector editorial.

Pero aún estamos lejos. Lo más cerca de cumplir estos requisitos sería un híbrido entre el Kindle, el Reader de Sony y el Plastic Logic.

El iPhone nunca será un eReader para libros de más de cinco páginas. Y ya son muchas. Leer un libro de texto o una novela más de 10 minutos seguidos en una pantalla iluminada de 3,5 pulgadas es simplemente incómodo. Genial para la lectura de corta duración: diarios digitales, blogs, twitter, redes sociales… Pero no para la intensiva.

Igualmente, la estrategia de ofrecer el NYT, el WSJ o el FT en el Kindle no me encaja. La prensa necesita generar nuevas fuentes de ingresos. De acuerdo. Pero, como consumidor, ¿para qué cargar con un eReader si puedes leerlos online via WiFi en un smartphone, sea cual sea?

¿Convergencia de eReaders y móviles? No lo creo. Los libros se vestirán de digital. Ya lo hacen. Pero al igual que hay múltiples tipos de contenidos, también habrá múltiples tipos de dispositivos para soportarlos. Si los eReaders aguantan el tirón, Amazon y Sony podrán cambiar las reglas del negocio editorial. Eso si Apple no le da por lanzar su propio lector en el 2009…

ACTUALIZACIÓN (2/01/2009): más detalles sobre el tema en este artículo de BusinessWeek