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Steve Jobs : Wishful thinking

A Silicon Valley le importa (poco) tu privacidad


Actualización (17/02/2008): Ayer comentábamos que esta vez Google se había librado de culpas y justo hoy el WSJ destapa otro berenjenal de privacidad: al parecer el buscador y otras empresas eludían las medidas de seguridad de Safari para “espiar” los hábitos de navegación de los usuarios en iPhones, iPads, Macs… con el fin de ofrecerles publicidad más relevante. Google ya ha solucionado el error aunque niega mala fe. Ayer me quedé corto, este post debería titularse “A Silicon Valley le importa poco (o nada) tu privacidad.

Actualización 2 (17/02/2012): Ícaro Moyano señala este post de Seth Godin sobre el tema, muy acertado: la privacidad es lo de menos, hace tiempo que estamos “desnudos” en Internet. Lo importante es que no nos engañen sobre cómo obtienen nuestros datos y qué hacen con ellos. Es decir, como digo más abajo, que no nos sorprendan… ejem, cabreen.

***

Privacy means people know what they are signing up for, in plain english, repeatedly”.*

No lo digo yo, lo dijo Steve Jobs hace año y medio. Y una de dos: o mentía o a Apple se le ha olvidado esa definición.

Hoy Nick Bilton, del New York Times, resume muy bien el último escándalo en Silicon Valley en torno a la privacidad.

Resulta que decenas de aplicaciones de iOS almacenan tu agenda de contactos, enterita, en sus servidores y sin tu permiso. En ningún momento te preguntan si lo autorizas o no, no hay opt-in/opt-out.

Y no estamos hablando de cualquier aplicación, hablamos de Instagram, Facebook, Twitter, Foursquare…

El tema de la privacidad y las aplicaciones es un viejo caballo de batalla. El año pasado se montó un espectacular cacao al descubrirse que el iPhone 4 almacenaba tu ubicación allá donde fueras. El revuelo fue tal que Apple tuvo que publicar una nota desmintiendo algunos puntos, admitiendo otros y lanzando una actualización de iOS que solucionaba el conflicto. El escándalo de Google y su espionaje de redes Wi-Fi fue igual de sonado.

Estos días se ha vuelto a liar tras conocerse que Path, competidor de Instagram, hacía algo parecido: almacenar tu agenda de contactos (nombres, apellidos, teléfonos, emails…) sin permiso. Para detener la avalancha de quejas, su creador pidió disculpas públicamente y cambió la política de la compañía.

La polémica ha servido al menos para que los desarrolladores vean las orejas al lobo y se lancen a actualizar sus aplicaciones. Sin embargo, no parece suficiente y, como cuentan en Venture Beat, estamos ante una especie de Salvaje Oeste.

Twitter, por ejemplo, no pide permiso y guarda esa información durante 18 meses. Instagram y Foursquare lo hacían sin avisar, ya no (foto). Facebook advierte al usuario que almacena esos datos, pero no da más opciones. Y otras, como Foodspotting, ni siquiera encriptan los datos para transmitirlos a sus servidores. Cada uno a lo suyo.

La situación es inaceptable se mire por donde se mire. Se ha establecido una peligrosa cultura en Silicon Valley, la de traspasar fronteras y rectificar solo cuando el usuario se subleva. Dado que millones de personas utilizan estos servicios en todo el mundo y que son los que marcan el paso en el sector, el problema se antoja serio y de fondo.

Facebook lleva forzando la cuerda de la privacidad desde el inicio. ¿Que la masa se enfurece? Pedimos disculpas, cambiamos la política y a otra cosa. Esa actitud ha calado y parece haberse transformado en una particular variante del “don´t ask, don´t tell“.

Uno puede tener la tentación de pensar que hay excusa, que estos errores, en parte, son comprensibles. Si creas algo que no existía antes no hay reglas, las escribes sobre la marcha, funcionas a base de prueba y error. Cierto. Pero, ¿qué hay del sentido común? Los datos personales son sagrados y si los usuarios se cabrean al conocer alguna decisión relativa a la privacidad, probablemente tengan razón.

Aun así, y por volver al inicio, quien realmente está metiendo la pata aquí, y hasta el fondo, no son los emprendedores, es Apple.

Google esta vez se libra, obliga a los desarrolladores a preguntar primero antes de transmitir los datos, pero el caso de Apple es especialmente contradictorio por la doble moral.

Pese a lo que explica Jobs en el vídeo debajo, la compañía no fuerza a las apps a pedir permiso al usuario para acceder a su agenda de contactos. Ni una palabra en su política con desarrolladores. Es más, se desentiende de la transmisión de los datos, le da igual que sea segura, encriptada o por señales de humo, se lava las manos.

Visto de otra manera: Apple, la neurótica compañía que, por ejemplo, censura la aplicación del iPad de la revista Muy Interesante por escribir “pene” y poner a un tío en bolas en la portada, aprueba sin miramientos aplicaciones que infringen la definición más básica de privacidad. ¿Alguien lo entiende? Ya somos dos.

*Por cierto, aquí va el vídeo de Jobs y su visión sobre privacidad, es de junio 2010. Suena excelente. Sonaría mejor si Apple lo aplicara a rajatabla.




Adiós, Steve

El mundo de la tecnología, de repente, es menos interesante.

Se va un genio, y lo recordaremos durante muchos, muchos años.

En su famoso discurso de Stanford dejó una cita que refleja muy bien su filosofía, una lección sobre cómo debemos afrontar la vida: como un regalo que hay que aprovechar, porque cada día, cada segundo, queda un poco menos:

Remembering that I’ll be dead soon is the most important tool I’ve ever encountered to help me make the big choices in life. Because almost everything - all external expectations, all pride, all fear of embarrassment or failure – these things just fall away in the face of death, leaving only what is truly important. Remembering that you are going to die is the best way I know to avoid the trap of thinking you have something to lose. You are already naked. There is no reason not to follow your heart.” - Steve Jobs.

Podéis leer el discurso íntegro (en castellano) aquí.

El día que Steve Jobs dijo adiós

Ese día tenía que llegar, tarde o temprano, y ha llegado hoy.

Quizás lleváramos una venda en los ojos, sabíamos que la salud de Jobs era frágil, muy frágil, sabíamos que su recuperación y su vuelta al frente de Apple sería casi un milagro, y que su aspecto en la última presentación, en esos cinco primeros minutos donde parecía haber envejecido 20 años en un par de meses, indicaba el final del camino.

Aun así, a pesar de la evidencia, tengo la sensación que todos nos creímos por un momento que esto iba a acabar bien, nos autoconvencimos, al menos yo, tal vez por egoísmo. Porque entre los muchos comentarios que se han escrito hoy sobre el adiós de Jobs, uno describe exactamente la realidad: “las cosas se han vuelto mucho menos interesantes“. Así, de un plumazo, de repente.

Es una incógnita si Tim Cook sabrá alimentar el aura de Apple creada por Jobs. La compañía continuará fuerte, seguro, y seguirá lanzando productos de éxito. Pero ese intangible de sutileza e inteligencia hecho electrónica, de diseño, de exclusividad al alcance de la masa, ese “sígueme, solo yo conozco el camino” tan típico de Jobs, probablemente se esfume con él. Ojalá no.

Estos son algunos de los artículos, vídeos y gráficos más interesantes que pululan por la Red a raíz de la dimisión de Jobs al frente de Apple. Obsesiones, recuerdos, genio, anécdotas y, en general, admiración, mucha admiración. Merecen la pena:

- “The end of the Steve Jobs Era“, (Byliner, 7 lecturas esenciales sobre Jobs, vía @ampique).

- “Icon ambulance” (Vic Gundotra, Google).

- “The end of an extraordinary era” (Walt Mossberg).

- “The 313 Steve Jobs´s patents” (NYT, gráfico).

- “Who needs him?” (Slate).

- “Money quotes, Steve Jobs-style” (Wired).

- “Most unforgettable Steve Jobs video moments” (The Next Web, vídeo).

Secretos de las presentaciones de Steve Jobs

Pocos saben hipnotizar a una audiencia como Steve Jobs. Frases cortas. Reflexiones de segundos. Y sentencias tan ingeniosas como preparadas.

La presentación del pasado lunes fue un ejemplo más. “Detenedme si habéis visto esto”, dijo cuando desveló el diseño del iPhone 4, ese que ya nos sabíamos de memoria gracias a Gizmodo. La gente estalló de risa.

O su forma de manejar el problema de conexión durante las demos: pasó rápidamente de largo, como si no hubiera ocurrido nada. Luego, mitad chiste, mitad amenaza, pidió a la gente que no utilizara la Wi-Fi. Pero no fue nada traumático. Una gran diferencia comparado con la presentación de GoogleTV. Allí tuvieron el mismo problema y, sin embargo, a uno le entraban ganas de esconderse debajo de la mesa al ver a Richi Chandra en apuros.

Presentar delante de cientos de personas no es fácil. Yo lo hacía en mi otra vida y, ahora, lo que mejor recuerdo son las interminables noches previas al evento, encerrado en el hotel de turno, ensayando con pausa las frases que luego surgían a borbotones.

Según Carmine Gallo, columnista de BusinessWeek y autora del libro “The presentation secrets of Steve Jobs“, el truco del jefe de Apple es más sencillo de lo que parece: mucho talento, claro, pero, sobre todo, mucha preparación. Los 10 secretos que hacen sus “jobnotes” memorables, dice, son:

1 ) Planificar en analógico: antes de hacer una sola transparencia, hay que ordenar las ideas, esbozarlas sobre papel, pensar las frases, crear un hilo conductor, seleccionar elementos a incluir (vídeos, fotos, expresiones…).

2 ) Describir en 140 caracteres: Jobs no utiliza más de una línea para describir un producto. Por ejemplo, “The world thinnest notebook”, para el Macbook Air. O “Magical & Revolutionary Device at an Unbelievable Price”, para el iPad.

3 ) Aludir a lo opuesto: crea un “villano”, un enemigo que haga que la audiencia se ponga de tu parte. En esto, él es muy bueno: el problema de los netbooks, lo anticuado de los teléfonos, Flash…

4 ) Centrarse en los beneficios:
Jobs vende los beneficios detrás de cada producto. Ayuda a la gente a responder la pregunta: ¿por qué debería comprarlo?

5 ) Ceñirse a la regla de tres: estructurar la presentación en tres grandes bloques, en torno a tres grandes ideas principales. La gente no recuerda mucho más.

6 ) Vender sueños, no produtos: carisma, tono mesiánico, y nuevas experiencias. Eso vende. Los teléfonos, los portátiles y las tabletas, no.

7 ) Utilizar slides muy visuales: simplicidad. Frases cortas. Fotos. El mensaje, si es bueno, se recuerda mejor con imágenes que con texto.

8 ) Dar significado a las cifras:
cuanto más grande sea el dato, más memorable. Y cuanto más se destaque y se ponga en contexto, mejor. 220 millones de iPods vendidos dice poco. Pero si se destaca que es un 73% del mercado y que Microsoft tiene un 1% del pastel, todo el mundo apunta.

9 ) Recurrir a palabras gancho: un clásico: “amazing”, “great”, “awesome”… las repite cientos de veces, estratégicamente situadas.

10 ) Crear intriga: no desveles los detalles que la gente quiere saber hasta el último momento. Antes, desarrolla tu historia, crea expectación.

One day… and counting

Faltan apenas 24 horas para conocer la que será una de las noticias tecnológicas más importantes del año: el nuevo producto de Apple. Sí, un tablet, un iPad, un Canvas...

Hay tantos posibles nombres como rumores fabricados durante meses y meses de especulación.

Ni con el lanzamiento del iPhone las espectativas estuvieron tan altas. Bueno y malo para Apple. Como no invente algo realmente revolucionario, será una auténtica decepción.

Creo que Apple lo tiene más difícil esta vez. El factor clave para que el tablet venda millones y millones será el balance entre innovación y precio. Convencernos de que necesitamos pagar entre 700 y 1.000 € por un nuevo cacharrito no será fácil. Los 100-200 € del iPhone lo hacen (casi) mass market… habrá que esperar para ver el precio final, aunque conviene recordar lo que ha pasado con el MacBook Air, estancado en un producto de nicho.

Si el equilibro entre funcionalidades y precio es bueno (el diseño se da por hecho), no hay duda: pondrá patas arriba el mercado de computación. Pasará como un huracán entre el batiburrillo de netbooks, smartbooks, MIDs, eReaders…

Una de las dudas que más ansia tengo por despejar: si el tablet tendrá display dual para escoger entre LED y pantalla de grises, a modo de imitiación a la tinta electrónica. Como Jobs se saque algo así de la manga (algo que ya existe en portátiles), adiós al Kindle, y el resto de aspirantes. Mañana, por fin, más.

Foto: tsevis, un galería en Flickr que merece mucho la pena visitar. Descubierta gracias a este post de Juan Antonio Giner

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